domingo, 19 de agosto de 2012

Copie 100 veces: en un mes no recordaré lo estudiado


Copie 100 veces: en un mes no recordaré lo estudiado


¿Qué tienen en común Agatha Christie, Graham Bell, Mozart o Edison? Que no acudieron a la escuela y si lo hicieron fue por un período muy corto de tiempo. Sus padres fueron los maestros y educadores. Cabe la pregunta en estos tiempos donde la educación pública se encuentra en la grieta: ¿Qué otras alternativas se pueden implementar para el completo desarrollo de los niños desde la infancia?
El pasado 13 de agosto se estrenaba por fin la película documental La educación prohibida, tras más de 3 años de trabajo, 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres, y un recorrido a lo largo de 8 países de Iberoamérica donde se muestran 45 experiencias educativas no convencionales. Y claro, como tiene tintes alternativos, muchos pueden tener querencia fácil a su crítica o a estigmatizarla sin visionarla. Pero como vamos a picotear el tema de la educación, qué mejor que contextualizar al menos el espectro europeo y ver de esta forma la relevancia de la película para la opinión pública. Según la Oficina de Estadísticas de la Unión Europea (Eurostat) en Europa el desempleo juvenil hasta los 25 años ronda el 40%, aunque España tiene oro olímpico: Holanda 8,4%; Alemania 8,6%; Austria 10,3%; Portugal 28%, Grecia 30%; Lituania 35,2%; Eslovaquia 36,6% y España 43,6%. El sistema educativo ¿funciona?
Precisamente, los directores de La educación prohibida a lo largo de sus casi dos horas y media de película cuestionan las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación convencional. La escuela, tal como la entendemos hoy día, bebe del sistema prusiano al servicio de las élites implementado en el siglo XVIII, es decir: test estandarizados; división de edades; clases obligatorias; contenidos desvinculados de la realidad; sistema de calificaciones; presiones sobre maestros y niños; sistema de premios y castigos; horarios estrictos o su estructura verticalista. Sin embargo, a pesar de las sucesivas reformas en estos 200 años, de contenido y forma, en términos generales la educación podríamos afirmar que sigue siendo la misma; una herramienta para formar a trabajadores útiles al sistema y una herramienta útil para que la cultura permanezca igual; lo cual es conservar la estructura actual de la sociedad.
El debate tras visionar La educación prohibida abre todas las esporas y germina en cada una de las argumentaciones de los teóricos que van a pareciendo. Unos más moderados, otros más radicales: “La escuela es una fábrica de ciudadanos obedientes”; “el sistema fordista o taylorista se aplica no solo a la industria sino a la escuela o al ejército”; “en el actual sistema el que no aprende se queda atrás, lo que sería un sistema de exclusión social que selecciona desde la escuela” o “la escuela no es educación. La educación es el territorio donde todo el aprendizaje sucede”. ¿Funciona este método? Pero, ¿qué es una buena educación entonces?
A principios de los años 20 surgieron varios movimientos en la pedagogía y la psicología que desarrollaron experiencias educativas concentradas en la acción, la libertad del niño y la construcción autónoma del aprendizaje replanteando precisamente la estructura tradicional. Teóricos como Montessori, Waldorf, Sumerhill, Freire o Illich, fueron sus precursores. Décadas más tarde estas vertientes pasaron a engordar los discursos minoritarios aunque muchas escuelas decidieron seguir optando por estos métodos de enseñanza; con éxito. En concreto, el modelo Krausiano (poner en contacto directo al alumno con la naturaleza y con cualquier objeto de conocimiento) fue el intento pedagógico que se intentó implantar en España. La máxima referencia que lo llevó a cabo fue la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Ginés de los Ríos, que logró poner en sintonía a España con el resto de Europa a nivel cultural, social y científico. Hasta la dictadura de Franco.
Los ejemplos están ahí. Y los testimonios también. Si os animáis a ver la película compartirla para el debate. La tenéis disponible y gratis en http://www.educacionprohibida.com/.
Una receta improvisada con películas sobre educación:

sábado, 18 de agosto de 2012

jueves, 16 de agosto de 2012

La situación del Deporte en España. "Del podium al banquillo". David Moscoso.


La situación del Deporte en España. 
"Del podium al banquillo". David Moscoso.
David Moscoso es profesor de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y responsable del Comité de Sociología del Deporte de la Federación Española de Sociología (FES).

Los grandes deportistas nacen del deporte de base. Hay que asegurar el relevo generacional

 
Clausurados los Juegos Olímpicos de Londres 2012, no vale la autocomplacencia. El balance de lo realizado por el equipo olímpico español no es positivo en su conjunto. El número de medallas olímpicas obtenidas continúa reduciéndose y el papel de disciplinas en las que tradicionalmente destacaban los deportistas españoles ha sido poco relevante.
El mayor éxito no estaba pronosticado, el del deporte femenino y las nuevas disciplinas. Y estas circunstancias se producen pese a que, en el deporte de alto rendimiento, los recursos económicos, en lugar de contraerse, se han visto privilegiados.
En esta coyuntura, cabría la reflexión y, más aún, la autocrítica sobre la situación del deporte en España. ¿Qué le está pasando al deporte español? ¿Cómo están dando tan pocos frutos las becas del plan ADO o los programas de alto rendimiento? ¿Será cosa de la crisis?
Es cierto que, en España, el deporte ha adquirido una importancia sin precedentes en las últimas décadas, despertando auténticas pasiones en la ciudadanía. A ello han contribuido las numerosas victorias de deportistas españoles, como Nadal, Lorenzo, Mengual, Contador, Gasol, Edurne Pasabán, entre otros, o las selecciones nacionales de fútbol y baloncesto.
La prueba de esta creciente pasión es que una parte significativa de la población española emplea su tiempo libre en ver deporte por televisión (entre el 60% y el 70%, según datos del CIS) o en asistir a espectáculos deportivos (el 47%). También son numerosas las personas que reconocen a los grandes deportistas, a quienes los medios idolatran y la juventud intenta emular. Estos datos contrastan, sin embargo, con otra realidad, y es que tan solo cuatro de cada 10 españoles hacen deporte (la mitad que en Noruega o Finlandia).

Habría que preguntarse, por tanto, si esa pasión es solo por el deporte espectáculo y si está alimentada por el triunfalismo mediático de la alta competición. Aún más, si no es más que una estampa retórica que esconde un preocupante vacío y que corre el riesgo de ser algo efímero, al no estar basada en una cultura de la práctica deportiva bien arraigada en la población.

¿Cómo están dando tan pocos frutos las becas del plan ADO o los programas de alto rendimiento? ¿Será cosa de la crisis?
Como respuesta a estas preguntas me postulo por la tesis de que, en las últimas décadas, la política deportiva española le ha dado al deporte de competición una prioridad excesiva. Pese a ello, los éxitos del deporte español en los últimos 20 años han sido fruto de la herencia del pasado, y no el resultado de una continuada planificación deportiva. Es decir, que, deslumbrados por los éxitos de Barcelona 92, y hecha la apuesta por el deporte de alta competición, se nos ha acabado el combustible y, salvo contadas excepciones, no tenemos garantizado el relevo generacional.
No en vano, el grueso de la inversión pública realizada por nuestro país en instalaciones y equipamientos deportivos se hizo antes de 1995 (el 84% del total). Además, el importante aumento experimentado en la práctica deportiva de los españoles (un 17% entre 1975 y 1995) se debió a los recursos destinados a través de los programas de promoción del deporte de base, con la Ley 13/1980 General de la Cultura Física y el Deporte, y el impulso de las campañas de Deporte para Todos de los años ochenta.

Pero, en la antesala de Barcelona 92, la citada Ley fue derogada por la Ley 10/1990 del Deporte, cuya orientación perseguía la consolidación del deporte de competición. Se aumentaron los recursos públicos destinados al deporte de alto rendimiento, en detrimento de los recursos asignados a la educación física y el deporte para todos. Y ello proyectó una imagen elitista del deporte, que podría haber desalentado su práctica entre la ciudadanía, especialmente entre los más jóvenes y en unas disciplinas deportivas más que en otras.

No en vano, la encuesta del deporte realizada por el CIS refleja que, entre 1995 y 2010, solo ha aumentado en un 1% el porcentaje de españoles que realizan deporte. A su vez, las disciplinas más representativas de la modernización del deporte español (como el tenis, el baloncesto, el balonmano o el atletismo) son precisamente las que vienen padeciendo en las dos últimas décadas una progresiva merma de practicantes (entre uno y dos tercios menos que en 1990). De hecho, sus federaciones se muestran preocupadas por las dificultades para crear “cantera” con que reemplazar a los Gasol, Nadal, Barrufet y tantas otras figuras del deporte español. O sea, que, paradójicamente, el éxito de estas disciplinas en el ámbito de la competición se ha convertido en la principal causa de su evanescencia.

Esta reflexión puede contribuir a un debate serio sobre las dificultades que ha mostrado el deporte español en Londres 2012, más allá de las candilejas de éxitos puntuales. Estoy convencido de que los grandes deportistas nacen a través del deporte de base, y de que, si este no es apoyado, no tendremos garantizado el relevo generacional de nuestros actuales grandes campeones. Una política basada exclusivamente en apoyar el deporte de competicion es, a largo plazo, su peor enemigo. Si ese apoyo no va acompañado de una adecuada política que promocione el deporte de base, el futuro del deporte olímpico español se atisba poco halagüeño.

Fuente: El País
  

lunes, 13 de agosto de 2012

"La educación prohibida"


"La educación prohibida"

Hoy lunes 13 de agosto se estrena a nivel mundial 'La educación prohibida', un largometraje argentino independiente, que se autodefine "documental y argumental" y parte de la preocupación por el futuro de la Educación de un grupo de estudiantes y licenciados en Comunicación Audiovisual. La cinta toma como punto de partida la necesidad de flexibilizar el modo en que ha sido entendida la Educación durante los últimos 200 años, dejando atrás los planteamientos clásicos.
Uno de los promotores del proyecto, Franco Iacomella, advierte de que "en la actualidad, la Educación está formando a una ciudadanía servil al poder; es así cómo el modelo se ha ido sosteniendo en el tiempo y es lo que se cuestiona en la película". El argentino llama la atención sobre el hecho de que "se enseña en base a una lógica vertical, en la que los propios alumnos no tienen ninguna participación, ni en los contenidos ni en los métodos y se les forma del mismo modo, como si todos tuvieran la misma capacidad de aprendizaje".
El largometraje ha despertado el interés de buena parte de la comunidad; sólo su página de Facebook ha conseguido superar los 32.000 seguidores, "lo que para un proyecto independiente es todo un éxito", subraya Iacomella. Él mismo recuerda cómo "cuando el proyecto arrancó en 2008 no esperábamos que tuviera tan repercusión". Tanto es así, que en un primer momento los planes pasaban por realizar un corto, pero a medida que se fueron sucediendo las entrevistas el proyecto superó ampliamente las expectativas.

El largometraje no tenía guión, y el montaje se hizo en base al material conseguido
Finalmente, dos años de trabajo realizando 90 entrevistas, casi medio centenar de experiencias educativas alternativas y miles de kilómetros a las espaldas con nueve países en la hoja de ruta (Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Ecuador, Méjico, Guatemala, Perú y España)... y otro año para montar todo el material surgido de una idea sin guion preconcebido, pero que ha conseguido, sin referirse explícitamente a conflictos estudiantiles como los vividos en Chile, Reino Unido o España, destacar la crisis actual en que está sumida la Educación.
Fuentes:
  

Página Web de la Película dónde se puede descargar...


Leer es un placer. Leer nos hace libre. (I)


Leer es un placer. Leer nos hace libre. (I)

De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges.

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Jorge Luis Borges.

jueves, 9 de agosto de 2012

  Reválida en primaria

Jaime Martínez Montero Diario de Sevilla. 09.08.2012 - 01:00
Inspector de Educación
Como todos los gobiernos anteriores que se han apoyado en una mayoría absoluta, el actual ya ha elaborado su anteproyecto de nueva ley educativa. Y van... Por este lado no hay nada nuevo, pero sí en algunos aspectos de su contenido. A mí desde luego lo que más me ha llamado la atención es la implantación de una evaluación final externa al término de la Educación Primaria. Esta prueba es certificatoria, por lo que tendrá efectos académicos y podrá modificar los resultados de la evaluación que se hayan conseguido al finalizar la etapa. Así, si suspenden esta especie de reválida, el niño se quedará un año más en Primaria, por buenas que fueren las calificaciones que le hubieran otorgado sus maestros.

Cuando se entera uno de esta propuesta, lo primero que percibe es una sensación de extrañeza. ¿A cuento de qué viene un planteamiento tan duro? Para que nos hagamos una idea, la mitad de la población que realice esa prueba aún no habrá cumplido los doce años. En España, desde la abolición de los exámenes de ingreso en el Bachillerato Elemental, no había precedentes de evaluación final tan temprana. Y esos exámenes fueron suprimidos en la época franquista por injustos, prematuros, etc. Han escrito los que han elaborado la propuesta que una de las razones de la aplicación de la prueba es la disminución del abandono escolar. ¡Pero si en primaria no hay abandono escolar! ¿A dónde van a ir las criaturas?

También dice el Ministerio que países como Alemania, Italia, Inglaterra y Holanda desarrollan evaluaciones como la que se quiere poner aquí en marcha y que por eso sus sistemas educativos tienen mejores resultados que el nuestro. No es verdad. En ningún país de la UE hay exámenes externos o pruebas certificatorias con consecuencias académicas individuales para los alumnos. No los hay. En Holanda, como en Luxemburgo y Austria, que son países en los que la Educación Secundaria tiene diferentes ramas y diferentes niveles de exigencia para acceder a ellas, cuando se produce discrepancia entre la decisión del centro y la opinión de los padres sobre cuál es la salida más adecuada para el alumno que termina Primaria, entonces se procede a un examen externo. Pero es porque hay discrepancia, porque hay ramas con exigencias diferentes y porque todavía están en el período obligatorio. No es, en absoluto, el caso de España.

Esto de la evaluación final no es ninguna fruslería, tanto por su envergadura como por sus efectos. Esos exámenes abarcarían a una población de cerca de 450.000 alumnos. Tendrán que examinarse el mismo día y a la misma hora. ¿Podría adelantar el Ministerio algunos aspectos que conciernen a la logística? Por ejemplo, ¿quién los examinará?, ¿maestros del mismo colegio o de otros?, ¿se formarán tribunales con varios maestros? ¿Y el reactivo o prueba? No debe ser sencillo elaborarla porque no hay ningún precedente. Y sin precedentes, ¿cómo saben que el valor de su contenido es de tal potencia que en el par de días de su aplicación los resultados que se obtengan arrojarán tal luz sobre el futuro desempeño escolar del alumno que oscurecerá el criterio de unos docentes que conocen al alumno a fondo? Ya va a haber que esmerarse, ya.

Por cierto, si el sujeto ha repetido, entonces no hay cuestión: pasa al curso siguiente, o sea, al instituto. Es curiosa la concepción de la prueba y la visión que se tiene sobre los juicios de los maestros. Si estos han decidido que el alumno promocione en todos los ciclos, entonces se tiene que verificar esa decisión y la prueba puede desdecirla, echarla atrás. Ahora bien, si lo decidido es que el alumno no promocione, pues queda todo estupendo, el alumno pasa a la ESO y no hay nada que someter a escrutinio. Como dije en otra Tribuna anterior, aquí lo que es sospechoso para el Ministerio es que los chiquillos aprueben.

¿Se va a un endurecimiento general del sistema? ¿Los alumnos deben suspender más y repetir más? Si se responde que sí, las cifras pueden llegar a ser aterradoras. Es que ya lo son. Los últimos datos oficiales que proporciona el Ministerio, y que son públicos, indican que en Educación Primaria repiten el 17 % de los alumnos. O sea, casi uno de cada cinco. A los quince años nuestros adolescentes son, repitiendo curso, como la Selección Española de Fútbol: campeones de Europa. Ningún país tiene la tasa tan alta como aquí (casi el 38 %).

En Andalucía los niños tienen en 2º de primaria las pruebas Escala y en 4º las de Diagnóstico. Luego pueden caer en la muestra de Pirls, que es otra prueba externa. Además de eso, tienen sus exámenes, que ninguno de ellos falta a la cita. Como no hay bastante, pues se va a establecer esa especie de reválida. ¿No se están pasando un poco? Yo le preguntaría a nuestras autoridades educativas lo siguiente: ahora, que con tanto recorte le están disminuyendo continuamente las raciones a los pollos, ¿no se les ocurre otra cosa mejor que dedicarse a pesarlos y pesarlos una y otra vez?

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