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miércoles, 12 de abril de 2017

LA ONG "AYUDA EN ACCIÓN" en la 1ª MACROFIESTA DE LAS FAMILIAS.


LA ONG "AYUDA EN ACCIÓN" en la 1ª MACROFIESTA DE LAS FAMILIAS. 

COLEGIO ANTONIO GALA
STAND informativo DE LOS MATERIALES de la ONG
Con Ayuda en Acción tenemos nuestros 8 niños apadrinados


Organizó Escuela de Familias del Antonio Gala con la participación del AMPA y los maestros y maestras del Cole.





viernes, 10 de marzo de 2017

I GRAN FIESTA de las FAMILIAS.. COLEGIO ANTONIO GALA.



I GRAN FIESTA de las FAMILIAS.. COLEGIO ANTONIO GALA.

I GRAN FIESTA de las FAMILIAS.. COLEGIO ANTONIO GALA.

I GRAN FIESTA de las FAMILIAS.. COLEGIO ANTONIO GALA.






sábado, 4 de marzo de 2017

Principios de la Pedagogía de María Montessori para los padres y madres


Principios de la Pedagogía de María Montessori para los padres y madres

Aquí de dejamos 15  de esos principios que enunció en su momento María Montessori, y que seguro te serán de ayuda.
  • Recuerda siempre que los niños aprenden de lo que les rodea. Sé su mejor modelo.
  • Si criticas mucho a tu hijo, lo primero que aprenderá es a juzgar.
  • En cambio, si lo elogias con regularidad, él aprenderá a valorar.
  • ¿Qué ocurre si le muestras hostilidad al niño? él aprenderá a pelear.
  • Si se ridiculiza al niño de modo habitual, será una persona tímida.
  • Ayuda a que tu hijo crezca sintiéndose seguro a cada instante, será entonces cuando aprenda a confiar en los demás.
  • Si  desprecias a tu hijo niño con frecuencia, se desarrollará un sentimiento muy negativo de culpa.
  • Propicia que tu hijo vea que sus ideas y opiniones son siempre aceptadas, con ello conseguimos que se sientan bien ellos mismos.

  • Si el niño vive en una atmósfera donde se siente cuidado, integrado, amado y  necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  • No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está.
  • Concéntrate en que tu hijo está creciendo y desarrollándose de modo óptimo, valora siempre lo de lo bueno del niño de tal manera que no quede nunca lugar para lo malo.
  • Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a ti con una pregunta o un comentario.
  • Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Apóyalo. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante.
  • Debes estar dispuesto/a a ayudar a tu niño si busca algo, pero debes también estar dispuesto a permitir que encuentre las cosas por sí solo.
  • Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Ofrécele lo mejor que hay en ti mismo/a.


martes, 10 de noviembre de 2015

Nace la escuela de .Madres y Padres del Antonio Gala.


 LAS FAMILIAS DEL COLE YA TIENEN SU ESCUELA                                           
Con la iniciativa de las familias y el apoyo del AMPA, nace la ESCUELA DE PADRES.
¿Os habéis preguntado alguna vez si lo estaréis haciendo bien como padres?, ¿habéis tenido dudas sobre cómo actuar ante situaciones concretas o habéis echado en falta alguien con quien compartir vuestras ideas sobre la paternidad y la maternidad?. Este proyecto pretende ayudar y cubrir las necesidades de formación de las familias de nuestro cole.
¿Como? Compartiendo inquietudes y respuestas, reflexionando juntos y buscando las mejores opciones. 
Se fomentará también la formación e información mediante expertos de los temas más recurrentes.
¿Cuándo? El segundo miércoles de cada mes, por la tarde, al aire libre, merendando con vuestros hijos/as


domingo, 25 de enero de 2015

Móviles, escuela y familias. Mi hij@ me pide un móvil. ¿Que hacer?. Debates de la Escuela

Móviles, escuela y familias. Mi hij@ me pide un móvil. ¿Que hacer?.
Debates de la Escuela
SERVICIO DE Orientación del Colegio SAN FRANCISCO DE PAULA. SEVILLLA 


Cada vez son más los niños con dispositivos móviles propios y cada vez es más temprana la edad de acceso a estos dispositivos. Según un estudio publicado por Common Sense Media a finales de 2013, el 72% de los niños estadounidense menores de ocho años ha utilizado alguna vez un smartphone o tablet. Otro estudio, este de ámbito nacional, de la asociación Protégeles, de enero de 2014, puso de manifiesto que el 30% de los niños españoles de 10 años tienen móvil propio. En nuestro medio, la experiencia es que la presión social por tener un dispositivo móvil propio se acrecienta enormemente en el tránsito de la Primaria a la Secundaria, y no ignoramos que en algunos grupos de wasaps de padres de alumnos la gran pregunta de estas Navidades ha sido: mi hijo me está pidiendo un móvil, ¿el vuestro lo tiene?, ¿qué pensáis que debo hacer? La pregunta nos ha llegado también de distintas formas y en muchas ocasiones al Servicio de Orientación del Colegio, y estas son las recomendaciones que podemos ofrecer al respecto de tan controvertido asunto. 



-Lo más importante es el uso.- Como con cualquier tecnología, lo importante es el uso que se haga de ella. Depende del uso que se haga, un dispositivo móvil puede ir a favor o en contra del desarrollo personal de todos nosotros, incluidos por supuesto también los adultos, pero de forma especial de los niños. De forma que en relación con los dispositivos móviles, podríamos decir que sí a la tecnología, sí al conocimiento, sí a compartir con otras personas, pero no a dejar de tratar con empatía a otras personas, y no al descontrol del uso del tiempo y del tipo de tareas. 


-Hay que ser muy conscientes de los riesgos.- Partiendo de la base de que lo importante es el uso, tenemos que ser muy conscientes de los riesgos que los dispositivos móviles entrañan para los niños, riesgos como estar siempre pendiente de su smartphone, no estudiar o incumplir las tareas diarias, usar el móvil en clase, u otros peores como ser víctima de ciberbullying, colgar imágenes comprometidas en redes sociales o contactar con desconocidos… 


-Cuanto más se retrase el uso de un móvil, mejor.- En el cambio de Primaria a Secundaria es frecuente que los hijos clamen por un smartphone, alegando que todos en su clase ya tienen uno y que se quedarán sin poder participar en los grupos digitales en los que compañeros intercambian mensajes. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que a estas edades los niños están desarrollándose como personas, emocionalmente están inmaduros y, si son adolescentes, su estabilidad está en constante riesgo de tambalearse, pudiéndose convertir el teléfono en una fuente negativa para su desarrollo personal, pudiéndole crear ansiedad, inseguridad y obsesión por cuestiones que sobrepasen la capacidad de acción de los educadores, tanto en casa como en los centros escolares. 


-No pasa nada por ser el único de tu clase.- Sucumbir al móvil por la presión social (la de otros padres o la de los compañeros de nuestros hijos) no es una buena idea. Si así lo hacemos enseñamos a nuestros hijos a que deben tomar las decisiones que son más comunes en su entorno social, sin una reflexión previa individual de si es realmente lo que ellos quieren hacer. No pasa nada por ser el único de la clase que no lleva móvil, sobre todo cuando la única motivación para llevarlo es que todos los llevan 


-Cuando empiezan, sólo los fines de semana y en horario restringido.- Cuando los hijos empiezan a tener un móvil, es conveniente fijarle reglas y pautas de uso, y lo mejor es que lo usen sólo los fines de semanas en un horario controlado y restringido. 


-No permitir que se lleven el teléfono a la cama.- Nunca. Aunque digan que están esperando un mensaje urgente, porque les crea ansiedad y puede hasta que el mensaje no llegue, sin llegar a dormir con la tranquilidad necesaria. 


-Hay que saber apagar el móvil.- Concienciarles de que debe estar apagado o en silencia en lugares determinados, como clase, biblioteca, reuniones... 


-Sobre todo, predicar con el ejemplo.- En esto como en todo, sobre todo se educa con el ejemplo. Por ello, cuando llegamos a casa, debemos dejar de lado el móvil y sólo usarlo en caso de necesidad y urgencia. Si nos ven wasapeando de forma compulsiva, eso es exactamente lo que harán ellos. 



-Anda, llevaros la tablet, a ver si nos dejáis cenar tranquilos.- Particularmente debemos preguntarnos por el uso cada vez más frecuente que hacemos de los dispositivos móviles para que entretengan a nuestros hijos en algunas situaciones, uso que además suele marcar el primer acceso de los niños a esta tecnología. En este sentido, podemos manifestar que cada vez que entregamos un móvil a un niño para que se entretenga, mientras nosotros cenamos o charlamos con nuestros amigos, estamos privándole la oportunidad de que se autocontrole, se socialice y aprenda a ser un adulto.

FUENTE:


martes, 23 de septiembre de 2014

“Una siesta de doce años”. Carles Capdevila.Escuela de Madres y Padres.


“Una siesta de doce años”.  
Carles Capdevila 
Es licenciado en filosofía y periodista.
 diario Avui el 29 de octubre de 2009.
 Escuela de Madres y Padres.

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.
Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.
Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga . Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba.
Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacemos una cosa fantástica: descansamos. Reponemos fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y nos desentendemos hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco. Ahora que al fin volvemos a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto nos vuelva a desvelar, hacemos una siesta educativa de diez o doce años.
Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevamos a la escuela. Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos. Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera.
Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema.
Pido perdón tres veces: por colocar en un título tres palabras tan cursis y pasadas de moda, por haberlo hecho para hablar de los maestros, y, sobre todo sobre todo, porque mi idea es -lo siento mucho- hablar bien de ellos.
Sé que mi doble condición de padre y periodista, tan radical que sus siglas son PP, me invita a criticarlos por hacer demasiadas vacaciones (como padre) y me sugiere que hable de temas importantes, como la ley de educación (es lo mínimo que se le pide a un periodista esta semana).
Pero estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea ‘fracaso’ y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto ‘problema’, y que ‘maestro’ suela compartir titular con ‘huelga’. La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso.
Mi proceso, íntimo y personal, ha sido el siguiente: empecé siendo padre, a partir de mis hijos aprendí a querer el hecho educativo, el trabajo de criarlos, de encarrilarlos, y, mira por donde, ahora aprecio a los maestros, mis cómplices. ¿Cómo no he de querer a una gente que se dedica a educar a mis hijos?
Por esto me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que no son todos los que cobran por hacerlo, claro está, sino los que son, los que suman a la profesión las tres palabras del título, los que mientras muchos padres se los imaginan en una playa de Hawai están encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, métodos más adecuados.
Os deseo que aprovechéis estos días para rearmaros moralmente. Porque hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos las criaturas pero no la autoridad.
¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía?
Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.
FUENTE:
ADOLESCENTES

Guía para padres y madres
http://www.asturias.es/Asturias/ARTICULOS/adolescentes-guia.pdf

lunes, 22 de septiembre de 2014

5 razones por las que la crianza moderna está en crisis. EMMA JENNER. TEXTOS PARA PENSAR Y DEBATIR. ESCUELA DE MADRES Y PADRES




5 razones por las que la crianza moderna está en crisis
EMMA JENNER

Autora de ‘Keep Calm and Parent On’


En general, soy una persona bastante optimista. Tiendo a creer que todo va a salir bien, a menos que las pruebas indiquen totalmente lo contrario; cualquiera que me conozca bien te dirá que no suelo dramatizar. Este es el motivo por el que cuando afirmo que la crianza moderna está en apuros, en crisis incluso, espero que me escuchen, y que me escuchen bien. He trabajado con niños y padres en dos continentes y durante dos décadas, y lo que he visto en los últimos años me alarma. Estos son los mayores problemas que veo:
1. Tenemos miedo a nuestros hijos
Suelo hacer una prueba por las mañanas en la que observo cómo un padre da el desayuno a su hijo. Si el niño dice: "¡Quiero la taza rosa, no la azul!" aunque la madre ya haya echado la leche en la azul, trato de observar con cuidado la reacción de la mamá. La mayoría de las veces, se pone pálida y vierte el contenido en la taza que el niño prefiere antes de que le dé un berrinche. ¡Error! ¿De qué tenéis miedo? ¿Quién manda de los dos? Deja que llore si quiere, y vete de ahí para no escuchar el llanto. Pero, por favor, no trabajes de más sólo para agradar al niño. Y, lo más importante, piensa en la lección que le estás enseñando si le das todo lo que quiere sólo por ponerse a llorar.
2. Hemos bajado el listón
Cuando los niños se comportan mal, ya sea en público o en privado, los padres tienden a encogerse de hombros como diciendo: "Así son los niños". Te aseguro que no tiene por qué ser así. Los niños son capaces de mucho más de lo que los padres normalmente esperan de ellos, en cuanto a sus modales, al respeto por los mayores, las tareas del día a día, la generosidad o el autocontrol. ¿Crees que un niño no puede quedarse sentado durante la cena en un restaurante? Nada de eso. ¿Crees que un niño no es capaz de quitar la mesa sin que se lo pidan? De nuevo, no es así. La única razón por la que no se portan bien es porque no les has mostrado cómo hacerlo y porque no esperas que lo hagan. Así de simple. Pon el listón más alto y tu hijo sabrá cómo comportarse.
3. Hemos perdido las costumbres del pueblo
Antes, los conductores de autobús, los maestros, los tenderos y otros padres solían tener carta blanca para corregir a un niño maleducado. Actuaban como ojos y oídos de la madre y el padre si los niños estaban fuera de su vista, y todo el mundo colaboraba por un interés común: criar de forma adecuada a niños y niñas. Todo el pueblo se volcaba. En la actualidad, si a alguien que no es padre del niño en cuestión se le ocurre regañarlo, a los padres no les hace ninguna gracia. Quieren que su hijo parezca el niño perfecto, y por eso no aceptan que los maestros u otras personas digan lo contrario. Montarán en cólera e irán a hablar con el profesor antes que con su hijo por haberse portado mal en clase. Sienten la necesidad de proyectar una imagen perfecta al mundo y, por desgracia, su inseguridad se ve reforzada porque muchos padres se juzgan entre sí. Si un niño se pone a berrear, todas las cabezas se girarán hacia la madre con una mirada reprobadora. En su lugar, debería ser respaldada, porque hay muchas posibilidades de que el berrinche haya tenido lugar por no haber cedido ante alguna de las exigencias de su niño. Más bien, esos observadores deberían decirle: "Buen trabajo. Sé lo difícil que resulta poner límites".
4. Confiamos demasiado en los atajos
Me parece maravilloso que los padres tengan todo tipo de aparatos electrónicos para entretenerse en un vuelo o en la sala de espera del médico. También es fabuloso que podamos pedir nuestra compra online, y que podamos calentar comida sana a golpe de microondas. Los padres están más ocupados que nunca, y estoy totalmente a favor de tomar el camino fácil siempre que sea necesario. Pero los atajos también pueden ser una pendiente resbaladiza. Cuando descubres lo bien que Caillou entretiene al niño en un avión, que no te tiente la idea de ponerle los dibujos en un restaurante. Los niños también tienen que aprender a ser pacientes. Tienen que aprender a distraerse ellos solos. Tienen que aprender que no toda la comida va a estar siempre caliente y lista en menos de tres minutos y, si es posible, también tienen que aprender a ayudar en la cocina. Los bebés tienen que aprender a tranquilizarse solos; no hay que sentarlos en una silla vibradora cada vez que se pongan quisquillosos. Los niños tienen que aprender a levantarse cuando se caen, en vez de subir los brazos para que mamá y papá les cojan. Enseña a los niños que los atajos pueden servir de ayuda, pero que resulta muy satisfactorio hacer las cosas por la vía lenta.
5. Los padres ponen las necesidades de los hijos por encima de las suyas
Naturalmente, los padres tienden a cuidar de sus hijos en primer lugar, y esto es bueno para la evolución. Yo defiendo la idea de crear un horario que se ajuste a las necesidades del niño, y que la alimentación y la ropa del niño sean prioritarias. Sin embargo, los padres de hoy en día han ido demasiado lejos, sometiendo sus propias necesidades y salud mental a las de sus hijos. Cada vez con más frecuencia veo a mamás que se levantan de la cama cada dos por tres para satisfacer los caprichos del niño. O a papás que lo dejan todo y se recorren el zoo de punta a punta y a toda prisa para comprarle a la niña una bebida porque tiene sed. No pasa nada por no levantarte en mitad de la noche para darle otro vaso de agua a tu hijo. No pasa nada si el papá del zoo dice: "Claro que vas a beber agua, pero vamos a tener que esperar hasta llegar a la próxima fuente". No pasa nada por utilizar la palabra no de vez en cuando, ni hay nada malo en pedirle a tu hijo que se entretenga solo unos minutos porque mamá quiere usar el baño en privado u hojear una revista.
Temo que si no empezamos a corregir, y pronto, estos cinco errores graves, los niños que estamos criando crecerán y se convertirán en adultos arrogantes, egoístas, impacientes y maleducados. No será su culpa, sino la nuestra. No les hemos enseñado otra cosa, nunca hemos esperado nada más de ellos. Nunca quisimos que se sintieran incómodos y, cuando es inevitable que sientan alguna molestia, no se ven preparados para ello. Por tanto, pido por favor a todos los padres y cuidadores del mundo que exijan más a los niños. Que esperen más de ellos. Que les hagan partícipes de sus luchas. Que les den menos. Que les pongan rectos y que, juntos, les preparemos para que tengan éxito en el mundo real, y no en el mundo protegido que hemos creado para ellos.

miércoles, 22 de enero de 2014

PORTAL PARA LAS FAMILIAS. CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA.

PORTAL PARA LAS FAMILIAS. 

CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA.

Acaba de ponerse en marcha este portal con un gran número de Recursos e información para ,familias, madres, padres, abuelo@s y maestr@s.
Dichos recursos ocupan desde Infantil a las enseñanzas de Bachillerato y Formación Profesional.

Escuela de Familias quiere ofrecer muchas respuestas a las dudas en las distintas etapas educativas y a las preguntas que frecuentemente se hace la Comunidad Educativa. Se podrá encontrar guías, información de interés, experiencias y formación sobre aspectos concretos...; y por otra parte, se podrá hacer llegar nuestras sugerencias y aportaciones a la Consejería de Educación.

Para ir al Portal...




sábado, 11 de mayo de 2013

Mercado de Cooperativas Escolares en Sevilla. 8 de Mayo.2013.

 

Mercado de Cooperativas Escolares en Sevilla.
 8 de Mayo.2013.  
Sevilla capital. C/ Ceferino González (junto a la Catedral).Nuestr@s alumn@s de 1º y 3er Ciclo de Primaria, así como los alumn@s de 1º y 2º del PCPI (Taller de radio escolar y Huerto) particciparon con diferentes puestos en el Mercado. Las madres de la Cooperativa MAPASOL (coopertiva de solidaridad) también estuvieron presentes.



viernes, 18 de enero de 2013

Los 10 errores más comunes de los padres cuando hacen los deberes con sus hij@s

 
Los 10 errores más comunes de los padres cuando hacen los deberes con sus hij@s
Los deberes son una responsabilidad asumida por muchas familias. El 80% de los alumnos en Primaria recibe ayuda de sus padres para hacer las tareas escolares y el 45% de los estudiantes en Secundaria, según una encuesta elaborada por TNS Demoscopia. Pero, sin duda, ayudar a los hijos a realizar los deberes puede ser motivo de tensión y conflicto en casa, incluso puede suponer una gran carga, sobre todo, para muchos padres que trabajan y les falta tiempo de dedicación a los hijos.

1. Hacer los deberes en cualquier sitio, en la cocina mientras se prepara la cena; en el cuarto de estar mientras otros ven la tele…
En su lugar: Procurar que el «momento deberes» sea importante para la familia: en un lugar fijo, es mejor si es su propio rincón de estudio. Si no se dispone de él, en un ambiente de silencio y trabajo general en la casa, sin distracciones, sin tele... «Debemos demostrar que nos los tomamos en serio —dice Guaita—. Si mientras los chicos trabajan, papá o mamá leen o también trabajan estaremos mandando un buen mensaje».

2. Protestar como adultos sobre la cantidad o calidad de los deberes.

En su lugar: Aceptarla realidad. «Los deberes son los que son y los que tocan. Si vemos que sobrepasan a nuestro hijo, debemos acudir al centro educativo para notificarlo, pero en casa se debe respetar todo lo posible la decisión del profesor. Estamos preparándoles para la vida, y en la vida habrá mucho trabajo y esfuerzo», afirma la profesora.

3. Hacerlos nosotros.
En su lugar: Realizar las tareas escolares de los hijos ni aumenta su capacidad de trabajo ni su disciplina, ni les hace aprender nada nuevo. «El sentido común, la gran herramienta que todos los padres tenemos aunque a veces no le hagamos caso, ya nos lo está diciendo».

4. Entender los deberes solo como nuevos aprendizajes de conocimientos. 

En su lugar: Los deberes escolares son refuerzos para el aprendizaje y, sobre todo, una ocasión para aprender a trabajar de manera autónoma. Los padres pueden explicarles las dudas, pero mucho más razonable es ayudarles a encontrar la respuesta que buscan: en sus propios libros de texto, en internet…

5. Convertir los deberes en el «momento regañina» de cada día. 

En su lugar: Convertir el tiempo de hacer deberes en un tiempo de paz y tranquilidad. Si el alumno tiene dificultades, puede y debe consultarlas con sus profesores al día siguiente. Es muy perjudicial crear en casa ansiedad ante lo relacionado con la escuela.

6. No tomar en serio su necesidad de presencia y apoyo.

En su lugar: Soltar el smartphone y estar disponibles para ellos, mirándoles y escuchándoles cuando así lo requieran.

7. Imponer un control absoluto.

En su lugar: «Si quieren que les tomemos la lección, debemos hacerlo. Si les ponemos nerviosos o ellos nos ponen a nosotros, es mejor confiar en su responsabilidad. Y decirles en voz alta que confiamos en ella».

8. Evitar el diálogo con los profesores.
En su lugar: Potenciar el diálogo y la colaboración con los profesores y consultarles si hace falta alguna ayuda suplementaria.

9. Permitir que afronten las tareas escolares agotados ya de tareas extraescolares.
En su lugar: Las actividades extraescolares son necesarias pero no pueden ser obsesivas. Los alumnos pueden tener demasiadas modalidades: deporte, idiomas, música, ajedrez… todo a la vez. Es mejor adecuarlas a la personalidad e intereses del hijo y permitir tardes en las que solo haya que jugar en casa y estudiar.

10. Ser anárquicos.

En su lugar: Los deberes son, sobre todo, un aprendizaje del trabajo autónomo y la autodisciplina. Para Guaita, «les ayudamos si les animamos a establecer un tiempo mínimo y máximo, siempre a la misma hora, en el mismo sitio, siempre con el móvil apagado. Todo tiene su momento es un gran aprendizaje para un niño pero son sus padres quienes deben mostrárselo. También con el ejemplo».
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