jueves, 14 de agosto de 2014

La mejor compañía. ANTONIO GALA



La mejor compañía

ANTONIO GALA

POCOS espectáculos suscitan más clara la sonrisa de la compasión -en su estricto sentido de simpatía- que la relación entre un niño y un perro.

Hay algo común y fraternal entre los dos: un intercambio de posibilidades, una complicidad enternecedora, una recíproca corresponsabilidad: acaso la mejor herencia que podamos dejar a nuestros hijos. 

Los perros -por concretar en ellos toda la animalidad favorable y doméstica- levantan la caliente oleada de sentirse necesarios para alguien: alguien que tiene una mínima consciencia de ella, y lo agradece con su ser entero.

 Un amigo sacerdote me contaba su experiencia con una perrilla muerta ya: «Yo quiero a mis sobrinos. Los quiero mucho, y sé que se alegran cuando me ven. Pero aquella explosión de gozo, repetida a cada aparición, a lo mejor sólo después de un cuarto de hora de no verme, como si dios viniera, aquello no es posible que lo sienta nadie.

 Absolutamente para nadie he significado yo tanto y tan sin cesar». Es verdad. El hombre, ante el animal, expresa sin disimularlo su ternura. Y el animal, ante su amo, expresa irreprimible su júbilo sin ambages ni sombras, que ni el amante se permite dejar traslucir -por una secular contención- en la presencia de quien ama.
Fuente:
El Mundo. La Tronera. Antonio Gala. La mejor compañia

miércoles, 6 de agosto de 2014

Una grieta en el muro (Cuento: la música como herramienta de paz y convivencia)


Una grieta en el muro 
(Cuento: la música como herramienta de paz y convivencia)

Marcos estaba cansado de preguntar a su madre qué había detrás de aquel muro gris y polvoriento que veía desde la ventana de su habitación mientras ensayaba con su trompeta. Estaba cansado de recibir siempre la misma respuesta.


—Detrás del muro no hay nada —decía su mamá—. Al menos nada que le importe a un crío como tú. Ya te lo explicaré cuando seas mayor.

Su amigo Pablo le había contado historias sobre ogros, dragones y fantasmas que vivían más allá del muro donde acababa la ciudad. Aquel muro había sido construido por los antepasados de todos los niños y niñas del colegio para contener a estas criaturas fantásticas que en otro tiempo habían intentado devorarlos. Esas historias no hacían más que incrementar el interés de Marcos por aquel monstruo de piedra que lo vigilaba desde la distancia.

Algunas mañanas, cuando estaba nervioso y se despertaba tan temprano que la luz aún no había llenado el día, veía salir el sol tras aquella barrera de hormigón. “Un lugar donde nace algo tan bonito no puede ser malo”, pensaba. “Seguro que es divertido, porque el sol pasa allí toda la noche y siempre se levanta contento”.

Una tarde, no pudo aguantar más. Al salir de clase en lugar de salir a jugar se dirigió al muro. Iba canturreando para darse ánimos a si mismo, como siempre que estaba nervioso. Cuando llegó se sintió como un ratoncito encerrado en una caja de zapatos. Pero él no era un ratón y buscaría una forma de atravesar al otro lado porque, al fin y al cabo, a eso había ido hasta allí.

Marcos empezó a caminar junto al muro. Iba tocando los ladrillos para recordarse que aunque era pequeño y el muro grande, cada uno de los ladrillos era más pequeño que él. Entonces descubrió que algunos ladrillos no estaban pegados perfectamente y que se habían formado pequeñas grietas que alguien había intentado tapar para que no se pudiera ver a través de ellas.

Acercó su cara a una de las grietas y pudo ver algunas casas viejas y un campo con unas cuantas cabras y ovejas. Se sintió un poco decepcionado porque no había ni rastro de ogros ni de fantasmas. ¿Por qué era necesario, entonces, levantar un muro y evitar que alguien de la ciudad se acercase allí si solo hay animales de granja y una cuantas casas? Todo le parecía muy raro.

Siguió recorriendo el muro para encontrar otra rendija desde donde ver mejor. Tras una caminata encontró un hueco lo suficientemente grande como para meter el brazo. En ese momento le pareció oír a su abuela: “no metas la nariz donde no te llaman” y pensó que tampoco debía meter el brazo. Pero le pudo la curiosidad.

Un escalofrío recorrió su espalda cuando sintió cómo algo le agarraba fuerte de la mano. Marcos estaba a punto de gritar, pero el terror ante lo desconocido desapareció al ver que quien le agarraba la mano era una niña de su misma edad.

—¡Hola! —le dijo—. ¿Cómo te llamas?

Pero ella no respondió. Quizás también tenía miedo. Marcos se sentó en el suelo frente al muro y la niña hizo lo mismo, de forma que ambos podían mirarse a través de la rendija. Marcos comenzó a hablar, le dijo que aunque esperaba descubrir dragones se alegraba de ver que tras el muro había un mundo como el suyo, con niños curiosos como él, que querían saber qué se escondía al otro lado. Pero la niña no hacía más que encogerse de hombros. Era evidente que no entendía nada.

Marcos volvió a canturrear para tranquilizarse, como siempre que estaba nervioso. Entonces la niña del otro lado del muro se puso a cantar también. Era la misma canción que entonaba Marcos, seguro. Una de las canciones populares que le había enseñado su profesora y que siempre gustaba a su familia cuando ensayaba en casa con la trompeta. Una canción muy antigua, que conocían también sus abuelos y que todo el mundo cantaba alegremente cuando él se ponía a tocar. La niña cambiaba las palabras y cantaba en otro idioma que Marcos no entendía, pero su entonación era perfecta.

Marcos dedujo que sería mucho más antigua que aquella mole de hormigón que los separaba y su música había sobrevivido a tantos años de incomunicación. Estaba feliz: ¡por fin había descubierto qué escondía aquel muro! Eran personas iguales que él, con sus alegrías y sus tristezas, con sus esperanzas y sus miedos, sólo que a ambos los separaba un estúpido muro sucio.

La tarde siguiente regresó a la grieta del muro esperando encontrar a la niña. Esta vez llevaba su trompeta. Pensaba que si tocaba la música de la canción su nueva amiga podría cantarla. En efecto, allí estaba la niña de ojos grandes esperándole. Pero para su sorpresa, la niña había traído un clarinete. En cuanto empezó a tocar las notas de aquella canción, ella se unió a la melodía y tocaron a dúo hasta el final de la canción. Justo entonces se miraron y soltaron, también al unísono, una sonora carcajada de felicidad. Les había bastado una pequeña rendija a través de la cual mirarse, una grieta en el muro por la que pudiera pasar la música. Por fin habían podido entenderse.

Marcos volvió cada tarde a ver su nueva amiga, llevándole partituras que él mismo copiaba a mano en bonitos papeles de colores. Cada día, llegaban más y más niños y niñas a escuchar las canciones que Marcos y su amiga compartían a uno y otro lado del muro. Algunos también llevaban sus instrumentos y nuevos papeles con canciones que pasaban a través de las rendijas que iban abriendo entre los ladrillos. Cada vez había más canciones en el aire y más huecos en la pared.

Cuando la música se hizo tan poderosa que llego a oídos de los adultos se acercaron al muro temerosos. Ellos habían aprendido que aquel muro separaba dos pueblos que siempre habían estado en guerra y los protegía de los posibles ataques de sus enemigos. Pero los niños, que no sabían nada de esa guerra, habían abierto tantas rendijas en la pared que habían dejado al descubierto el “otro lado”. Un mundo donde todos los hombres y mujeres son iguales, independientemente de dónde hayan nacido o cuál sea su religión. Y aquellas rendijas se habían convertido en pasos a través del muro que, gracias al esfuerzo de los niños y niñas, ya nunca podrían volver a cerrarse.

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•Texto de Xosé Alberte López Arias e ilustración de iiago para Ayuda en Acción.
•Este material forma parte del programa educativo AHORA TOCA…
•Puedes descargar y leer el cuento en todos estos idiomas: CASTELLANO | CATALÁN | GALLEGO | EUSKERA | VALENCIANO | INGLÉS
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Ayuda en Acción y la Fundación Barenboim-Said presentan en un cuento a la música como herramienta de paz y convivencia 

Ayuda en Acción ha presentado el cuento "Una grieta en el muro" como parte central de su campaña "Música de colores". La historia, escrita en colaboración con la Fundación Barenboim-Said, proporciona un relato en torno a la capacidad de la música para establecer puentes de unión y diálogo entre personas de sociedades enfrentadas.

viernes, 4 de julio de 2014

Guía monstruosa de la salud.CEAPA


Guía monstruosa de la salud 

(para monstruos que quieren estar sanos y humanos de todo tipo)


Editorial: Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), editada en colaboración con la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS).

Resumen: Esta guía, dirigida a niños y niñas de entre 8 y 12 años, pretende ser una herramienta de utilidad para promover hábitos saludables a los más jóvenes. En este contexto, abarca múltiples áreas de la salud: alimentación, actividad física, higiene, educación emocional, seguridad en el hogar y en el entorno, sexualidad y prevención de adicciones; todo ello en un tono muy ameno y lenguaje comprensible para aproximarse de forma eficaz al público infantil. De igual modo, esta guía también resulta un recurso de interés para padres, madres y personal docente; tanto por su contenido como por las fórmulas que utiliza para tratar determinados temas con los niños, extrapolables al ámbito familiar y escolar.




martes, 1 de julio de 2014

Defender la Alegría. Mario Benedetti. Joan Manuel Serrat.




Defender la Alegría. Mario Benedetti


Defender la Alegría. Mario Benedetti


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.



viernes, 27 de junio de 2014

Despedida de José Antonio López a sus alumn@s de 4ºcurso de la ESO.2.013-14





Despedida de José Antonio López a sus alumn@s de 4ºcurso de la ESO.2.013-14

Estáis tan hartos de escucharme que no sé si es buena idea que hablemos. Mejor sería que nos diéramos un bailecito o un cantecito. Pero vamos al lío:

Tempus fugit
Ubi sunt?
Carpe diem

Alguno espero que haya reconocido estos tópicos literarios que nos han acompañado en clases de Literatura y de Latín.
Ahora efectivamente nos da por pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y que dónde están aquellos buenos ratos de la infancia, aquellos carnavales, acampadas y momentos de despreocupación y alegría . Ubi Sunt? Dónde están ...

Pues están en lo que sois ahora. Efectivamente, el tiempo pasa, se va, Tempus fugit, pero afortunadamente, va dejando una marca, una huella por cada paso del camino recorrido. Así es, tempus fugit, y por eso mismo...

Carpe diem, disfruta del momento, vive la vida, sácale el jugo a cada segundo. Vive como si hoy fuera el último día de tu vida y el primero de una nueva existencia. Pero no caminéis indiferentes ni os dejéis llevar donde no queréis  como dice esta sevillana:
Pasa la vida
Pasa la vida
Y no has notado que has vivido cuando
Pasa la vida
Y no has notado que has vivido cuando
Pasa la vida

Pasa la vida
Tus ilusiones y tus bellos sueños
Todo se olvida
Tus ilusiones y tus bellos sueños
Todo se olvida

Pasa la vida
Igual que pasa la corriente
Del río cuando busca el mar
Y yo camino indiferente
Allí donde me quieran llevar

 
"Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana
Disfruta
De la luz del oro mientras puedas y rinde
Tu belleza a ese Dios rechoncho y melancólico
Que va por los jardines instilando veneno...?"
Luis Alberto Cuenca

"Coged de vuestra alegre primavera
El dulce fruto, antes que el tiempo airado
Cubra de nieve la hermosa cumbre"
Garcilaso de la Vega

...y leed, pasead en silencio, dejad que la naturaleza os hable, id al cine, charlad con vuestros padres antes que el tiempo os los arrebate, pero, sobre todo, vivid la vida con ilusión y afrontad vuestro presente sin miedos ni imposiciones, sed libres y pensad en quien tenéis a vuestro lado, haceos la vida más agradable pensando en hacer la vida más agradable a los que están con vosotros.Luchad por vuestro sueños, pero no os conforméis con eso, convertidlos en realidad.

Chicos, os quiero y aquí nos tendréis siempre.

EL ARCO Y LAS FLECHAS (Sobre los hijos).Khalil Gibran




A todas las madres y padres del Colegio Antonio Gala 


EL ARCO Y LAS FLECHAS (Sobre los hijos).
Khalil Gibran


Tus hijos no son tus hijos, 
son hijos e hijas de la vida 

deseosa de sí misma. 


No vienen de ti, sino a través de ti, 

y aunque estén contigo, 

no te pertenecen. 


Puedes darles tu amor, 

pero no tus pensamientos, pues, 

ellos tienen sus propios pensamientos. 


Puedes abrigar sus cuerpos, 

pero no sus almas, porque ellas 

viven en la casa de mañana, 

que no puedes visitar, 

ni siquiera en sueños. 

Puedes esforzarte en ser como ellos, 

pero no procures hacerlos 

semejantes a ti 

porque la vida no retrocede 

ni se detiene en el ayer. 

Tú eres el arco del cual tus hijos, 

como flechas vivas son lanzados. 


Deja que la inclinación, 

en tu mano de arquero 

sea para la felicidad 

Pues aunque Él ama 

la flecha que vuela, 

El cuadro es del propio poeta. Y el poema pertenece al libro "EL PROFETA". R.C.A. 2.005

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Cuentos de Gibrán Jalid Gibrán




miércoles, 25 de junio de 2014

HA FALLECIDO LA ESCRITORA ANA MARÍA MATUTE.













HA FALLECIDO LA ESCRITORA
ANA MARÍA MATUTE. 


Ana María Matute Ausejo (Barcelona, España, 26 de julio de 1925 – ibídem; 25 de junio de 2014) fue una novelista española miembro de la Real Academia Española, donde ocupaba el asiento K y la tercera mujer que recibió el Premio Cervantes, obtenido en 2010. Matute fue una de las voces más personales de la literatura española del siglo XX y es considerada por muchos como una de las mejores novelistas de la posguerra española.
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El niño al que se le murió el amigo

[Cuento. Texto completo.]

Ana María Matute

Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:

-El amigo se murió.
-Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.

El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.

-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.

Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

FIN



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