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domingo, 12 de marzo de 2017

Teresa y el Estado JOSÉ MARÍA PÉREZ JIMÉNEZ Y PEDRO E. GARCÍA BALLESTEROS Inspectores de Educación


Teresa y el Estado

JOSÉ MARÍA PÉREZ JIMÉNEZ Y PEDRO E. GARCÍA BALLESTEROS
Inspectores de Educación
Las ayudas que reciba Teresa no pueden derivar de la caridad, aunque ésta suponga solidaridad, sino de su cualidad como ciudadana
Tenemos la enorme suerte de desarrollar un trabajo que, en muchas ocasiones, nos conecta con cuestiones esenciales de nuestra sociedad. Hace días, con motivo de una visita al Colegio de San Juan de Dios, conocimos a Teresa, una niña de seis años que vive permanentemente en una silla de ruedas, con su pequeña cabeza doblada, a pesar de los ingentes esfuerzos de su fisioterapeuta que lucha por dotar a su cuello de fuerza y sensibilidad. Cuando te acercas y reclamas su atención, a pesar de que no te mira, esgrime una sonrisa que estremece y que puede llegar a comunicar más que todas las palabras que no puede pronunciar. Al colocarnos delante de Teresa, pudimos vivir una de las emociones más profundas, no sólo por un auténtico sentimiento de compasión, sino porque nos encontrábamos ante la conciudadana que, con más legitimidad, da sentido a nuestro quehacer diario.
Precisamente por su discapacidad, que siempre es un desamparo que aboca a una dependencia extrema de los demás, queremos colocar a Teresa como clave de lo que debe ser nuestra sociedad y hacia dónde deberíamos caminar. La injusticia que sufre sólo puede paliarse con la aplicación de los valores humanos que, históricamente, hemos llamado Humanismo. Las ayudas que reciba Teresa no pueden derivar de la caridad, aunque ésta suponga solidaridad, sino que su cualidad como ciudadana, le otorga derechos fundamentales en su máxima expresión. En la medida que Teresa esté amparada por una comunidad que la hace suya, esa comunidad será más fuerte y más democrática. En la medida que la comunidad abandone a su suerte a Teresa, aquélla será más débil y más totalitaria. O todos somos Teresa o estamos condenados a la indignidad.
En un momento histórico de regresión de derechos fundamentales, conquistados a lo largo de décadas, que llevan a desarrollar mecanismos de supervivencia, especialmente, a los más débiles, el bienestar de Teresa puede estar amenazado. En aras de una economía que sólo busca la mal entendida rentabilidad, Teresa está en peligro. Sin embargo, estamos convencidos que un país funcionará mejor, en todos los sentidos, en la medida que cuide de todos sus ciudadanos y ciudadanas. Entre otros motivos, porque creará un entorno de identidad social, de seguridad colectiva, imprescindibles para que una sociedad progrese auténticamente.
A veces la vida nos coloca delante a personas como Teresa, que encarnan mejor que nada y que nadie grandes ideas y teorías, a las que se dedican ríos de palabras. Estamos inmersos, desde hace tiempo, en una polémica sobre el papel del Estado en la educación, con dos posiciones enfrentadas que podrían resumirse así: necesidad de un Estado fuerte que garantice el ejercicio del derecho a la educación para todos, a través de la enseñanza pública como vía de formación integral de ciudadanos libres y críticos que defiendan nuestros valores comunes; en el otro polo se encontrarían los partidarios de un Estado débil o mínimo que simplemente garantice, como mero gestor, el derecho de los padres a elegir, dentro de las leyes del mercado, la educación que deseen para sus hijos y que por supuesto, no adoctrine bajo ningún concepto en valores de ningún tipo, ya que el único derecho ciudadano a garantizar sería el ser educado como cada cual desee. No duden que esta polémica se reproducirá, bajo formatos y disfraces diferentes, en la discusión que se nos avecina sobre el pacto de la educación. ¿Qué tiene que ver Teresa en este asunto? Simplemente, pregúntense, y respóndanse con sinceridad, qué pasaría con Teresa en uno u otro modelo. ¿Cuál de ellos garantiza mejor su derecho a la educación?
Teresa somos todos, porque es una de las nuestras. Teresa somos todos, porque, egoístamente, todos podemos llegar a ser Teresa. Por este motivo es tan importante un Estado que la proteja, que le permita vivir una vida digna y plena, según sus circunstancias, y que salvaguarde los derechos de su educación, de su salud, de su necesaria vida en comunidad. En la medida que la vida de Teresa sea más segura, confortable y estimulante, lo será la de todos nosotros.
Estas palabras son un homenaje a Teresa y a todos los que la acompañan, cuidan y hacen que viva la mejor vida posible. Pero, sobre todo, con este artículo pretendemos dar un grito de alerta, para que, lejos de debilitarse, se fortalezca el Estado que protegiendo a Teresa, nos protege a todos, salvaguardando los derechos fundamentales que otorgan dignidad a quienes los disfrutan y a quienes luchan por ellos.
FUENTE:



domingo, 1 de marzo de 2015

"EL NIVEL DEL COLEGIO". Reunión/Coloquio de la Dirección del colegio con los Delegad@s de clase.




"EL NIVEL DEL COLEGIO". Reunión/Coloquio de la Dirección del colegio con los Delegad@s de clase.

"NIVEL" es recurrente en todos los grupos de whatsapp de las clases, corrillos de puerta de cole, mercado de abastos y demás... hemos empezado por ahí.
La reunión fue interesante, positiva  y con aportaciones muy aprovechables. Una conclusión es que echan de menos temas pedagógicos de este tipo en las asambleas de familia porque tratamos demasiados aspectos organizativos y de salidas.
En fin, os dejo el enlace de la web donde está colgada la Presentación sobre la que hemos trabajado. Creo que es bastante interesante, aunque sin la explicación de las diapositivas algo abstracta. Está subida en PDF, si alguien la quiere usar en asambleas o charlas o modificar lago que me la pida y se la paso en Power Point.
Ir al Power Point...

miércoles, 28 de enero de 2015

Enséñame pero bonito. Documental para un debate sobre EDUCACIÖN



Enséñame pero bonito.

 Documental para un debate sobre 
EDUCACIÖN






Enséñame pero bonito, es un documental que muestra diferentes experiencias educativas alternativas al modelo tradicional de aprendizaje. Pretende visibilizar y abrir un debate sobre los principales métodos de enseñanza actuales en nuestro país. Es nuestra aportación para trabajar por una renovación pedagógica y un futuro mejor.



FUENTE:

http://ensenameperobonito.wix.com/inicio#!documental/c55t



domingo, 25 de enero de 2015

Móviles, escuela y familias. Mi hij@ me pide un móvil. ¿Que hacer?. Debates de la Escuela

Móviles, escuela y familias. Mi hij@ me pide un móvil. ¿Que hacer?.
Debates de la Escuela
SERVICIO DE Orientación del Colegio SAN FRANCISCO DE PAULA. SEVILLLA 


Cada vez son más los niños con dispositivos móviles propios y cada vez es más temprana la edad de acceso a estos dispositivos. Según un estudio publicado por Common Sense Media a finales de 2013, el 72% de los niños estadounidense menores de ocho años ha utilizado alguna vez un smartphone o tablet. Otro estudio, este de ámbito nacional, de la asociación Protégeles, de enero de 2014, puso de manifiesto que el 30% de los niños españoles de 10 años tienen móvil propio. En nuestro medio, la experiencia es que la presión social por tener un dispositivo móvil propio se acrecienta enormemente en el tránsito de la Primaria a la Secundaria, y no ignoramos que en algunos grupos de wasaps de padres de alumnos la gran pregunta de estas Navidades ha sido: mi hijo me está pidiendo un móvil, ¿el vuestro lo tiene?, ¿qué pensáis que debo hacer? La pregunta nos ha llegado también de distintas formas y en muchas ocasiones al Servicio de Orientación del Colegio, y estas son las recomendaciones que podemos ofrecer al respecto de tan controvertido asunto. 



-Lo más importante es el uso.- Como con cualquier tecnología, lo importante es el uso que se haga de ella. Depende del uso que se haga, un dispositivo móvil puede ir a favor o en contra del desarrollo personal de todos nosotros, incluidos por supuesto también los adultos, pero de forma especial de los niños. De forma que en relación con los dispositivos móviles, podríamos decir que sí a la tecnología, sí al conocimiento, sí a compartir con otras personas, pero no a dejar de tratar con empatía a otras personas, y no al descontrol del uso del tiempo y del tipo de tareas. 


-Hay que ser muy conscientes de los riesgos.- Partiendo de la base de que lo importante es el uso, tenemos que ser muy conscientes de los riesgos que los dispositivos móviles entrañan para los niños, riesgos como estar siempre pendiente de su smartphone, no estudiar o incumplir las tareas diarias, usar el móvil en clase, u otros peores como ser víctima de ciberbullying, colgar imágenes comprometidas en redes sociales o contactar con desconocidos… 


-Cuanto más se retrase el uso de un móvil, mejor.- En el cambio de Primaria a Secundaria es frecuente que los hijos clamen por un smartphone, alegando que todos en su clase ya tienen uno y que se quedarán sin poder participar en los grupos digitales en los que compañeros intercambian mensajes. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que a estas edades los niños están desarrollándose como personas, emocionalmente están inmaduros y, si son adolescentes, su estabilidad está en constante riesgo de tambalearse, pudiéndose convertir el teléfono en una fuente negativa para su desarrollo personal, pudiéndole crear ansiedad, inseguridad y obsesión por cuestiones que sobrepasen la capacidad de acción de los educadores, tanto en casa como en los centros escolares. 


-No pasa nada por ser el único de tu clase.- Sucumbir al móvil por la presión social (la de otros padres o la de los compañeros de nuestros hijos) no es una buena idea. Si así lo hacemos enseñamos a nuestros hijos a que deben tomar las decisiones que son más comunes en su entorno social, sin una reflexión previa individual de si es realmente lo que ellos quieren hacer. No pasa nada por ser el único de la clase que no lleva móvil, sobre todo cuando la única motivación para llevarlo es que todos los llevan 


-Cuando empiezan, sólo los fines de semana y en horario restringido.- Cuando los hijos empiezan a tener un móvil, es conveniente fijarle reglas y pautas de uso, y lo mejor es que lo usen sólo los fines de semanas en un horario controlado y restringido. 


-No permitir que se lleven el teléfono a la cama.- Nunca. Aunque digan que están esperando un mensaje urgente, porque les crea ansiedad y puede hasta que el mensaje no llegue, sin llegar a dormir con la tranquilidad necesaria. 


-Hay que saber apagar el móvil.- Concienciarles de que debe estar apagado o en silencia en lugares determinados, como clase, biblioteca, reuniones... 


-Sobre todo, predicar con el ejemplo.- En esto como en todo, sobre todo se educa con el ejemplo. Por ello, cuando llegamos a casa, debemos dejar de lado el móvil y sólo usarlo en caso de necesidad y urgencia. Si nos ven wasapeando de forma compulsiva, eso es exactamente lo que harán ellos. 



-Anda, llevaros la tablet, a ver si nos dejáis cenar tranquilos.- Particularmente debemos preguntarnos por el uso cada vez más frecuente que hacemos de los dispositivos móviles para que entretengan a nuestros hijos en algunas situaciones, uso que además suele marcar el primer acceso de los niños a esta tecnología. En este sentido, podemos manifestar que cada vez que entregamos un móvil a un niño para que se entretenga, mientras nosotros cenamos o charlamos con nuestros amigos, estamos privándole la oportunidad de que se autocontrole, se socialice y aprenda a ser un adulto.

FUENTE:


sábado, 1 de noviembre de 2014

Soy maestra y a vosotros os jode. Cécile Bonnet.Maestra. Textos para pensar y debatir


Soy maestra y a vosotros os jode


Ayer, alguien me dijo: "¿Todavía estás de vacaciones? ¡Tú nunca trabajas!". En tu imaginario, quizás tengo las mejillas rosas y los ojos bien abiertos, salto de alumno en alumno para explicarles con canciones las reglas más difíciles y luego me quedo dormida con un sueño profundo y dichoso, orgullosa del trabajo realizado y satisfecha con todas mis aficiones: cocina, guitarra, pintura y grabado en relieve. Te informo, querido alguien, de que mis diez últimas semanas trabajadas de 50 horas cada una, sola frente al ordenador, frente a los alumnos o a mis cuadernos, no me han dejado energía ni para poner la lavadora. Estoy hecha una mierda, tengo ojeras y estoy cerca de sufrir coma por agotamiento. Y, mientras tanto, mis alumnos siguen saltando por ahí sin descanso.
Ayer, alguien me dijo: "Qué suerte tienes, a las 4 ya has terminado tu jornada". En tu imaginario, puede que tenga un ejército de pequeños elfos que por la tarde van al colegio a imprimir los ejercicios y a corregir las copias, lo que me permite merendar galletas de chocolate mojadas en leche tranquilita en el sofá. Te informo, querido alguien, de que para mí, a las 4 comienza en realidad lo más duro de la jornada. Varias horas de trabajo fastidiosas, con los ojos entornados sobre las líneas azules de los cuadernos para no dejarme ni una sola falta de ortografía, lo que daría lugar a la reacción inmediata de un padre descontento por la ineptitud de la profesora. Y, mientras tanto, mis alumnos siguen pegando sus hojas del revés y escribiendo octubre sin r.
Ayer, alguien me dijo: "Bueno, sumar llevando tampoco es tan complicado". En tu imaginario, la tarea más ardua de mi trabajo quizás consiste en dividir con dos cifras. Claro, yo en quinto dejé el colegio, porque no necesitaba más para ser maestra de infantil. Pues que sepas, querido alguien, que la pedagogía es una ciencia compleja, y que cada actividad simplista propuesta a mis alumnos es, de hecho, el fruto de una reflexión intensa que hace que mi cerebro eche chispas. Hay que pensar en actividades progresivas, repartirlas en la semana, el período, el año, el ciclo... pero, bueno, te pierdo, me falta pedagogía. Y, mientras tanto, los alumnos siguen olvidándose del castigo.
Ayer, alguien me dijo: "Yo también cuido a mi sobrina pequeña los miércoles". En tu imaginario, puede que yo me dedique a la guardería. Hacemos pinturas libres con los dedos, jugamos al 1, 2, 3, pollito inglés y nos lavamos los dientes antes de la siesta. Que sepas, querido alguien, que yo no me dedico a cuidar a tu sobrina pequeña. Yo enseño, repito, educo, cuido, escucho, dialogo y aprendo. Hago de profesora, enfermera, psicóloga, policía, asistenta social, mediadora, pero no de niñera. Y, mientras tanto, mis alumnos siguen trabajando, equivocándose y aprendiendo.
Ayer, alguien me dijo: "Yo también debería haber sido profesor". En tu imaginario, ser maestro quizás signifique tener un montón de vacaciones, acabar el trabajo a las 4, enseñar nociones elementales y pasar el tiempo entre recreos, plástica y gimnasia. Te informo, querido alguien, de que las oposiciones están abiertas a todo el mundo y que aceptamos mejor a los nuevos compañeros que los comentarios exasperantes. Que sepas que firmarás para toda la vida con una sonrisa forzada. Pero como a nosotros nos gusta nuestro trabajo, estamos dispuestos a oír cualquier cosa....
"Ah, no, yo no soporto estar todo el día con niños". Bueno, pues resulta que nosotros sí lo soportamos, pero también nos hacen falta vacaciones. Ése es el trato.
Y como vosotros, queridos alguien, sois mi mejor fuente de inspiración, os incluyo una actualización:
Hoy algunas personas me han dicho: "Te estás quejando todo el tiempo".En vuestro imaginario, puede que lleve pancartas de manifestaciones por debajo de la manga. Pero sabed, queridos, que no soy una quejica (y que no soy culpable; no me queméis en la hoguera). Lo que pasa es que estoy enfadada. ARRRRRRGGGGGHHHHHHHHH. Pero, mientras tanto, sigo yendo a la escuela con una sonrisa; así de simplona soy.
Hoy algunas personas me han dicho: "Crees que tu profesión es la más difícil del mundo y que estás por encima de los demás". En vuestro imaginario, probablemente tenga mi diploma de Magisterio enmarcado en la entrada de casa y me reúna con mi secta profesoril los miércoles por la tarde para comentar el trabajo de los demás. Pero sabed, queridos, que yo no jerarquizo las profesiones y que admiro a mi médico, a la cajera del supermercado, a los camareros.... Y, mientras tanto, sigo manteniendo conversaciones enriquecedoras con mi amiga estilista.
Bueno, os dejo, que no tengo tiempo, estoy de vacaciones. Vale, mea culpa. Podéis quemarme.
Este texto también fue publicado en el blog de la autora, Once upon a time... In New Orleans.
El post apareció originalmente en Le Huffington Post France y ha sido traducido del francés.
Traducción de Marina Velasco Serrano
FUENTE:
ORIGINAL EN FRANCÉS

martes, 28 de octubre de 2014

“El buen maestro” Ángel Gabilondo EL PERMANENTE APRENDER. TEXTO PARA PENSAR.





El buen maestro” Ángel Gabilondo
EL PERMANENTE APRENDER.

 
Fue Deleuze quien nos recordó que el verdadero maestro no es el que dice “hazlo como yo”, sino quien propone “hazlo  conmigo”. En última instancia, lo que nos desafía es ser llamados, ser convocados, ser elegidos. Que alguien nos dedique un tiempo de su vida irrepetible, que considere que es interesante que crezcamos, que mejoremos, solo puede inscribirse, sea cual fuera el estado de ánimo o su disposición social, en una suerte de afecto, que puede llegar a ser afectuoso amor. El propio Deleuze insiste en que un buen curso se parece más a un concierto que a un sermón. Hemos de acompañarnos. Es cuestión de acorde, de resonancia. Acordar con alguien es el mejor modo de propiciar un llegar a acordarse de él. Así, al propiciar una auténtica memoria ya estamos disfrutando de aquello que más merece la pena de aprenderse: aprender a decir gracias, a ser agradecido, a sentirse agraciado. Solo desde esa experiencia se produce la íntima relación que traen las palabras alemanas agradecer(danken) y pensar(denken).

 Pensar de verdad implica siempre un acto de memoria y de agradecimiento. Uno no  llega a pensar extrayendo de sí, desde sí, su propio saber. La palabra nos viene del otro. Por eso, lo más difícil es aprender a pensar. “Caminamos juntos por esta vía y no dirigimos exhortaciones a nadie. Aprender significa ajustar nuestro obrar y no obrar a lo que en cada caso se nos atribuye como esencial. Pero el enseñar es más difícil que aprender porque enseñar significa dejar aprender. Más aún, el verdadero maestro no deja de aprender nada más que el aprender. Por eso, también en su obrar produce a menudo la impresión de que propiamente no se aprender nada de él, si por “aprender” solo se  entiende la obtención de conocimientos útiles (…). De ahí que siga siendo algo sublime llegar a ser maestro, cosa enteramente distinta de ser un docente  afamado”.

Hemos reiterado que solo se aprende por contagio, por contacto. El verdadero maestro no se entromete, impidiendo ese encuentro. Ni considera que es él  o ella lo interesante, lo que ha de ser atendido. Hay en toda labor de magisterio este primer desprendimiento, una accesis inicial, un gesto en el que lo fundamental es la palabra, la idea, el concepto, la cosa misma, en definitiva el logos, y no aquél a cuyo través se dice y se hace. Esta generosidad inicial ha de acompañar toda la tarea del maestro con su pathos y su ethos. Esta es su primordial donación, la  de no querer imponerse, ni creer que se es poseedor de lo que habrá de decirse. Cuando Heráclito aconseja escucharle no a él sino al logos, en definitiva está instando a esta sencillez y humildad de la escucha. El maestro antes de reclamar ser escuchado, ha de aprender a ser oyente de ese decir que nos adviene en ocasiones del silencio lleno de interés de quien mira expectante, necesitado. Aquello que hace hablar al maestro ha de ser lo mismo que le hace escuchar al alumno. Sin esta sintonía no habrá palabra. Por eso, muchas de nuestras enfermedades de palabra, de nuestra falta de palabra son, en última instancia, una enfermedad de oído. El buen maestro oye lo nunca dicho, escucha como nadie, incluso lo que está a punto de decirse, incluso lo que quizá nunca nadie diga.
En esto comparte con el alumno el ser permanentemente estudiante, porque no cree que ya lo sabe todo y mejor que los demás y está dispuesto a dejarse decir algo. En ello se soporta la condición decisiva del maestro, la que le hace contagioso, la curiosidad. No ya la de ver si esto es de ésta u otra manera, sino la de comprobar si se es capaz de pensar algo distinto, llegar a ser otro que quien se es. Por eso el magisterio es una verdadera travesía personal, un itinerario, una metanoia, una paideia propia, en la que se va siendo maestro, sin llegar a serlo nunca del todo. Solo la mirada de los demás podría otorgar esa condición.
FUENTE:

viernes, 24 de octubre de 2014

CREANDO ESCUELA ENTRE TOD@S. TEJIENDO MEMORIA. Pepe Oliver.



CREANDO ESCUELA ENTRE TOD@S. 
"TEJIENDO MEMORIA y PRESENTE". Pepe Oliver.

La Escuela como toda institución social es algo vivo.  Da pasitos adelante, se para y muchas veces puede retroceder. Está llena de esperanzas, ilusiones, proyectos, historias, pero también de fracasos, esperanzas que se quedan en el camino...tiene mucha vida, son muchas  las vidas y muchos  los momentos, muchas las horas, muchos los niños, niñas, maestros, maestras, madres, padres que viven y tienen parte de su vida  en la escuela...

Familias, alumnado, profesorado van construyendo su propia memoria sobre la Escuela con su manera de estar y situarse ante ésta.
Todos tenemos nuestra historia vivida en la escuela, alegrías, sueños, decepciones, fracasos, avances vitales...

Es seguro que la Escuela es siempre uno de los alimentos básicos sobre el que construimos nuestra manera de ser y actuar en la vida.

Haber vivido, vivir la escuela con ilusiones y sentir que estamos realizando un trabajo con rigor y bien realizado llena de ilusiones  y llena de ganas de vivir a todos los que componen la comunidad escolar.

La Escuela necesita de tod@s  y es responsabilidad de tod@s.

Luchar, trabajar con ilusión, tener un proyecto claro, saber que sin presencia de las familias en la Escuela, ésta es más incompleta, sentirse partícipe de un proyecto colectivo, ser actor de éste, acompañar a los hijos e hijas ayudando a tirar del proyecto hacia adelante, ser crítico y reivindicativo con  el Colegio, la Administración y con los propios padres y madres que evaden su responsabilidad de educar a sus hijos.... aportar ideas y trabajo para realizar y mejorar un proyecto colectivo...

"La Escuela es mi hijo pero es mucho más que mi hijo".

Sin Padres y Madres en la Escuela el fracaso escolar está más cerca de mis hij@s, de las  familias y del profesorado.

Los padres y madres se tienen que apoderar de las Escuelas, son suyas, son servicios públicos...quererlas, trabajarlas, aprender y conocer su rol en éstas. .

Los padres y madres que se comprometen con la Escuela, tienen hijos e hijas sobre quiénes es muy difícil que llegue el fracaso escolar.




miércoles, 16 de abril de 2014

El abandono temprano de la educación y formación. ¿Problema social o educativo?



El abandono temprano de la educación y formación.

 ¿Problema social o educativo?

Mª Luz Martínez Seijo
Profesora y Doctora en Planificación e Innovación Educativa

Nuevamente nos volvemos a encontrar con datos negativos para España y en este caso con una tasa de medición común para los países de la UE. Eurostat mide los niveles educativos alcanzados por grupos de edad de los 28 países de la UE, y nos dice que en España el 23,5% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no ha conseguido alcanzar una titulación más allá de la ESO, y además esta cifra nos sitúa en posición de liderazgo en la UE. Este dato implica que muchos de los esfuerzos que se deben realizar en materia educativa deben ir enfocados a cambiar las cosas, a mejorar la situación. Más aun cuando la reducción de la tasa de abandono al 10% se configura como uno de los objetivos europeos para el 2020.
Debemos aclarar que no es lo mismo alcanzar el título de la ESO que no alcanzarlo, ya que de ese 23,5% más o menos la mitad lo ha alcanzado. El problema que se plantea es que hoy en día es difícil encontrar trabajo entre los jóvenes, más aun si no cuentan con suficiente formación y cualificaciones, lo que acaba transformando un problema educativo en un problema laboral y social.
Nuestro sistema educativo obligatorio alcanza hasta los 16 años y permite que haya jóvenes que sin haber obtenido el título de la ESO puedan abandonar el sistema, incluso antes de finalizar el primer ciclo de la ESO, de hecho de las cifras del 2012 el 11,6% de la tasa global de abandono es la de jóvenes sin título de la ESO, frente al 13,3% que sí lo tienen.
Al igual que nos sucede con el informe PISA, el problema del abandono escolar revela que se sufre de manera diferente según zonas y autonomías. Por simplificar, podríamos decir que las dos comunidades autónomas mejor situadas son País Vasco y Cantabria que estarían en el 8,5 y 11,8% respectivamente y en el extremo contrario se hallan Ceuta y Melilla con el 35,3%. Una segunda lectura más amplia nos indica que las Comunidades del norte de España son las mejor situadas porque han rebajado su tasa a menos del 20%.
¿Qué sucede entonces en nuestro país para que haya diferencias tan grandes?.Es difícil de sostener una acusación en términos absolutos al sistema educativo, a las leyes educativas, cuando son y han sido las mismas para todas las comunidades autónomas, y quizás la explicación que debamos presentar es más compleja y difícil de digerir, por tanto más complicada de abordar.
Existen muchas razones para que nuestros jóvenes abandonen las aulas, así lo indican numerosos estudios e investigaciones, pero no son estrictamente educativas. Entre las razones existentes encontramos la desmotivación  que a su vez viene causada por múltiples factores, provenientes del ámbito escolar, por la dificultad de aprendizaje en algunos casos, por el fracaso escolar, por repetir curso, por el aburrimiento y falta de interés en otros, por las compañías, por la poca flexibilidad del sistema educativo, porque sin título de la ESO un joven difícilmente puede avanzar en el sistema, etc.
Pero en otros muchos casos los jóvenes se ven desmotivados porque su contexto social es de abandono, el ejemplo domina, las amistades marcan la tendencia y el grupo social en el que uno se encuentra lleva por delante las ganas de continuar. Las familias juegan un papel muy importante en este panorama, algunas porque no se han involucrado suficientemente o no han tenido aspiraciones para el alcance educativo de sus hijos y otras no han sabido o podido motivar, animarles, colaborar suficientemente con los centros escolares, etc. En este grupo también podríamos incluir las razones sociales y económicas, no todas las familias parten de la misma situación, y es que después de la ESO la educación no es obligatoria, y no todas las familias, y cada vez menos, pueden permitirse el que sus hijos estudien lo que quieren, una situación muy habitual en el ámbito rural.
Además  existen otras razones como las implícitas en el sistema laboral, que se han visto con una claridad manifiesta en la situación española, el boom de la construcción y el sector de la hostelería han sido algunos de los causantes de las tasas más altas de abandono en nuestro país, debemos recordar que la tasa en el 2008 llegó a ser del 31,9%. Si bien es cierto, que cada vez se requieren más cualificaciones para acceder a un puesto de trabajo, sigue habiendo un número importante de oferta laboral en la que no se exige ninguna cualificación, siendo una vía atractiva en algún momento para muchos jóvenes que persiguen cierto grado de libertad e independencia económica, así sucedió con un buen número de jóvenes antes de la crisis.
El problema crece si tenemos en cuenta que es difícil que un joven que ha dado el paso de abandonar, retorne al sistema, por ello, es imprescindible tomar todas las medidas posibles para evitar que cuando se está a tiempo, se pueda evitar, por ello, es fundamental prevenir, trabajar en la línea adecuada desde que se comienza a detectar el problema.
En el ámbito educativo se puede hacer mucho, pero las propuestas de mejora deben ir por otra vía diferente a la que se está planteando. La educación primaria juega un papel clave en este escenario, porque es donde se detectan las primeras dificultades de aprendizaje, cuando se establecen dinámicas de trabajo y hábito de estudio con los alumnos, cuando hay una línea más estrecha de trabajo con las familias que no se debe abandonar, cuando se detectan problemas en el entorno familiar, es decir, es en la educación primaria cuando hay que empezar a plantear serios cambios metodológicos y de intervención, no cuando el problema es tan complicado y se ha hecho tan grande que no se puede resolver.
Posteriormente y en otras etapas educativas hay mucho que hacer también, paso a paso. En este sentido la Formación Profesional se configura como el motor de cambio para reducir la tasa de abandono, pero la falta de compromiso en la ejecución de actuaciones para promover la FP de manera decidida no ayuda en absoluto, la LOMCE lo empeora más aun, volviendo a colocar a la FP en una posición de segunda opción para los jóvenes y de opción casi irreversible. Los Centros de adultos son otra de las vías que deberían potenciarse por la administración educativa, sin embargo juegan un papel de segunda división.
Para paliar el problema de ATEF, hay que tomar pautas educativas para que se conviertan en  oportunidades educativas, pero hay que ser capaces también de atraer al alumnado que ha abandonado a la educación formal nuevamente, y esa, es una labor social y de políticas de empleo que no se ve activada.
Por todo ello, ¿es el abandono escolar un problema educativo o social? El problema del abandono escolar es un problema polifacético y multidisciplinar, para poder abordarlo se requiere la colaboración del mayor número posible de agentes, e implica la colaboración de  servicios sociales en muchos casos, de empleo en otros y una gran labor dentro del sistema educativo, pero con medidas que vayan por otro lado, desde la prevención y con planes abordables que requieren planificación y políticas de intervención distintas según las etapas educativas, ¡lamentablemente la LOMCE va por otro lado! Otra oportunidad perdida.

FUENTE:
DOMINIO PÚBLICO. PÚBLICO.ES

viernes, 22 de febrero de 2013

La hora del hemisferio derecho. La Educación sentipensante.

La hora del hemisferio derecho

Ilustración: Miguel Ordónez.

El País 16.2.2012

Para afrontar el nuevo mundo necesitamos explorar nuestra parte más emotiva y creativa.


La educación tradicional ha fomentado el pensamiento lógico y racional frente a la intuición.


Cada hemisferio del cerebro procesa la información de forma distinta: el izquierdo busca certezas; el derecho, nos conecta con la dimensión más inmaterial y espiritual.


“Lo esencial es invisible
a los ojos; tan solo puede verse con el corazón” 

(Antoine de Saint-Exupéry)

Puede que nos hayamos olvidado, pero todos hemos sido niños. Por aquel entonces, veíamos la vida con asombro y la disfrutábamos jugando con la imaginación. Pero tarde o temprano nuestras ilusiones chocaron contra el muro que los adultos llaman “realidad”, que comenzamos a construir al iniciar nuestra andadura académica y profesional. ¿Cuántas veces nos han dicho que no podemos ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta? De tanto oírlo, la mayoría nos lo terminamos creyendo, dejando nuestros sueños de lado.
Pero si cada uno de nosotros nace con un potencial, con un talento y con una misión determinados, ¿por qué en general nos dedicamos a profesiones que poco o nada tienen que ver con nuestros verdaderos valores? La respuesta se encuentra en nuestro cerebro. Este órgano está dividido en dos: el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Curiosamente, cada hemisferio procesa la información que recibe del exterior de forma distinta. Cada uno está relacionado con áreas y funciones diferentes. Podría decirse que ambos cuentan con su propia personalidad.


El hemisferio izquierdo, por ejemplo, es el responsable del lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el pensamiento lógico y racional. Es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, como nombres, definiciones o fechas. Por el contrario, tiende a controlar e inhibir sus sentimientos. Es el encargado de la organización, el orden, la estructura y la planificación. Es muy obediente y disciplinado, y se rige por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y procedimientos estandarizados. Y utiliza el miedo para protegernos y mantenernos a salvo de potenciales amenazas y peligros.

Este hemisferio busca certezas y solamente se fija en la dimensión física, cuantitativa, tangible y material de las cosas. Y le cuesta mucho percibir los infinitos matices grises que se encuentran entre los extremos blanco y negro. El hemisferio izquierdo solo considera válida aquella información que pueda demostrarse a través de hechos irrefutables, resultados medibles y datos estadísticos.
El hemisferio derecho, por otra parte, está más vinculado con la experiencia cenestésica y sensorial de todo aquello que sabemos que no puede expresarse con palabras, y que no por ello es menos real. Nos brinda la habilidad de interpretar señales, signos y metáforas, así como la capacidad de soñar y de comprender el significado oculto de las cosas. Este hemisferio nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos permite sentir la parte cualitativa, intangible e inmaterial de las cosas. Es el más artístico, original y rebelde de los dos; le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente establecido. No tiene sentido del tiempo y está totalmente centrado y arraigado en el momento presente.
Es experto en relacionarse con los demás. Destaca por su empatía, su compasión y su destreza para detectar los aspectos no verbales de la comunicación. Se le dan muy bien la percepción espacial, el movimiento y la orientación. Tiene una visión holística de la realidad, concibiéndola como una unidad donde todo está integrado e interconectado. Entre otros dones, el hemisferio derecho nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo; tiene facilidad para visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que aparentemente no eran posibles. Y en definitiva, nos nutre de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz interior y, en consecuencia, recorrer nuestro propio camino.
Los neurólogos han descubierto que ambos hemisferios actúan a la vez. Los dos presentan cierta actividad neuronal –en mayor o menor medida–, independientemente del tipo de tareas que llevemos a cabo. Ninguno de los dos es más importante que el otro; más bien son complementarios. Hoy por hoy, la mayoría de nosotros estamos tiranizados por el hemisferio izquierdo, y es esta descompensación con nuestro hemisferio derecho lo que impide que muchos conozcamos la forma de cultivar la intuición y la creatividad necesarias para reinventarnos profesionalmente.


El hemisferio izquierdo del cerebro sigue siendo el único protagonista en las aulas. La inteligencia y el valor de las nuevas generaciones se siguen midiendo con la puntuación que los estudiantes sacan en los exámenes, colegios, institutos o universidades. Y es que seguimos creyendo que el pensamiento lógico y el conocimiento racional son superiores a la intuición, la imaginación y la creatividad.
Tal como explica el experto en educación, talento y creatividad Ken Robinson, los actuales test miden cierto tipo de inteligencia, pero dejan de lado muchos aspectos y cualidades de la misma. Hay tantas maneras de expresar la inteligencia como seres humanos hay en este mundo. Eso sí, todas ellas van de la mano de la creatividad. Y al igual que la capacidad de razonar nos viene de serie, el pensamiento creativo es inherente a nuestra condición humana.
Si bien las habilidades del hemisferio izquierdo nos han dado buenos resultados a lo largo de la era industrial, para la era del conocimiento que está emergiendo ya no van a ser suficientes. Ha llegado la hora de potenciar nuestro hemisferio derecho y promover un sano equilibrio entre ambos. Para lograrlo, el reto es descubrir un medio profesional para canalizar todo el potencial innato que reside en nuestro interior. De pronto encontramos la manera de conjugar una serie de elementos que antaño parecían contradictorios e incompatibles, como por ejemplo la pasión con la profesión o la vocación con el dinero. El quid de la cuestión es si somos lo suficientemente valientes como para escuchar lo que sentimos en nuestro corazón.


La inteligencia y la creatividad de cada persona son tan singulares comosu huella dactilar” (Ken Robinson) 
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