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domingo, 12 de marzo de 2017

Teresa y el Estado JOSÉ MARÍA PÉREZ JIMÉNEZ Y PEDRO E. GARCÍA BALLESTEROS Inspectores de Educación


Teresa y el Estado

JOSÉ MARÍA PÉREZ JIMÉNEZ Y PEDRO E. GARCÍA BALLESTEROS
Inspectores de Educación
Las ayudas que reciba Teresa no pueden derivar de la caridad, aunque ésta suponga solidaridad, sino de su cualidad como ciudadana
Tenemos la enorme suerte de desarrollar un trabajo que, en muchas ocasiones, nos conecta con cuestiones esenciales de nuestra sociedad. Hace días, con motivo de una visita al Colegio de San Juan de Dios, conocimos a Teresa, una niña de seis años que vive permanentemente en una silla de ruedas, con su pequeña cabeza doblada, a pesar de los ingentes esfuerzos de su fisioterapeuta que lucha por dotar a su cuello de fuerza y sensibilidad. Cuando te acercas y reclamas su atención, a pesar de que no te mira, esgrime una sonrisa que estremece y que puede llegar a comunicar más que todas las palabras que no puede pronunciar. Al colocarnos delante de Teresa, pudimos vivir una de las emociones más profundas, no sólo por un auténtico sentimiento de compasión, sino porque nos encontrábamos ante la conciudadana que, con más legitimidad, da sentido a nuestro quehacer diario.
Precisamente por su discapacidad, que siempre es un desamparo que aboca a una dependencia extrema de los demás, queremos colocar a Teresa como clave de lo que debe ser nuestra sociedad y hacia dónde deberíamos caminar. La injusticia que sufre sólo puede paliarse con la aplicación de los valores humanos que, históricamente, hemos llamado Humanismo. Las ayudas que reciba Teresa no pueden derivar de la caridad, aunque ésta suponga solidaridad, sino que su cualidad como ciudadana, le otorga derechos fundamentales en su máxima expresión. En la medida que Teresa esté amparada por una comunidad que la hace suya, esa comunidad será más fuerte y más democrática. En la medida que la comunidad abandone a su suerte a Teresa, aquélla será más débil y más totalitaria. O todos somos Teresa o estamos condenados a la indignidad.
En un momento histórico de regresión de derechos fundamentales, conquistados a lo largo de décadas, que llevan a desarrollar mecanismos de supervivencia, especialmente, a los más débiles, el bienestar de Teresa puede estar amenazado. En aras de una economía que sólo busca la mal entendida rentabilidad, Teresa está en peligro. Sin embargo, estamos convencidos que un país funcionará mejor, en todos los sentidos, en la medida que cuide de todos sus ciudadanos y ciudadanas. Entre otros motivos, porque creará un entorno de identidad social, de seguridad colectiva, imprescindibles para que una sociedad progrese auténticamente.
A veces la vida nos coloca delante a personas como Teresa, que encarnan mejor que nada y que nadie grandes ideas y teorías, a las que se dedican ríos de palabras. Estamos inmersos, desde hace tiempo, en una polémica sobre el papel del Estado en la educación, con dos posiciones enfrentadas que podrían resumirse así: necesidad de un Estado fuerte que garantice el ejercicio del derecho a la educación para todos, a través de la enseñanza pública como vía de formación integral de ciudadanos libres y críticos que defiendan nuestros valores comunes; en el otro polo se encontrarían los partidarios de un Estado débil o mínimo que simplemente garantice, como mero gestor, el derecho de los padres a elegir, dentro de las leyes del mercado, la educación que deseen para sus hijos y que por supuesto, no adoctrine bajo ningún concepto en valores de ningún tipo, ya que el único derecho ciudadano a garantizar sería el ser educado como cada cual desee. No duden que esta polémica se reproducirá, bajo formatos y disfraces diferentes, en la discusión que se nos avecina sobre el pacto de la educación. ¿Qué tiene que ver Teresa en este asunto? Simplemente, pregúntense, y respóndanse con sinceridad, qué pasaría con Teresa en uno u otro modelo. ¿Cuál de ellos garantiza mejor su derecho a la educación?
Teresa somos todos, porque es una de las nuestras. Teresa somos todos, porque, egoístamente, todos podemos llegar a ser Teresa. Por este motivo es tan importante un Estado que la proteja, que le permita vivir una vida digna y plena, según sus circunstancias, y que salvaguarde los derechos de su educación, de su salud, de su necesaria vida en comunidad. En la medida que la vida de Teresa sea más segura, confortable y estimulante, lo será la de todos nosotros.
Estas palabras son un homenaje a Teresa y a todos los que la acompañan, cuidan y hacen que viva la mejor vida posible. Pero, sobre todo, con este artículo pretendemos dar un grito de alerta, para que, lejos de debilitarse, se fortalezca el Estado que protegiendo a Teresa, nos protege a todos, salvaguardando los derechos fundamentales que otorgan dignidad a quienes los disfrutan y a quienes luchan por ellos.
FUENTE:



jueves, 17 de diciembre de 2015

10 interrogantes a propósito del libro blanco sobre la profesión docente de José Antonio Marina. Jaume Carbonell


10 interrogantes a propósito del libro blanco sobre la profesión docente de José Antonio Marina.

Jaume Carbonell

Exdirector de la revista Cuadernos de Pedagogía.

1. ¿Se puede reformar y cambiar la educación poniendo sólo el foco en la profesión docente?

¿Qué sentido tiene el encargo de repente de un estatuto de la profesión docente? ¿No tendría más sentido encargar a una comisión de expertos consensuada entre las diferentes fuerzas políticas y organizaciones sociales y educativas la redacción de un libro blanco de la educación a fin de hacer un diagnóstico a fondo de la situación de la enseñanza y la educación en España, al tiempo que se proponen algunas líneas de actuación prioritarias? Este diagnóstico sería de gran ayuda para la elaboración de una nueva reforma educativa. Hay que recordar que esto, desgraciadamente, sólo se hizo en 1970 con motivo de la "Ley General de Educación", la última reforma del franquismo. Y nunca más.
Uno de los problemas más graves de las reformas de enseñanza -mal llamadas educativas- de la democracia es que no han ido acompañadas de una propuesta de cambio en la profesión docente. Ahora, en cambio, parece que se quiere hacer a la inversa. Es una obviedad afirmar que los maestros son una pieza clave para garantizar la calidad de la enseñanza. Pero no la única. Y los cambios que han tenido éxito en nuestra historia (hay que recordar la reforma de la II República) y en la de otros países son aquellas en las que se ha planteado un cambio sistémico que afecta a la totalidad de las piezas que conforman el sistema educativo: objetivos y valores, currículo, organización, autonomía y gestión democrática de los centros, tiempos y espacios, papel de la dirección de los centros y de la inspección, derecho a la educación e igualdad de oportunidades, relación de la escuela con la comunidad y con las diversas políticas sociales y culturales ... Hoy, además, es necesario situar la escuela en los procesos de cambio acelerado en la sociedad del conocimiento y en los contextos de aprendizaje y formación, cada vez más amplios e influyentes, que tienen lugar fuera de la escuela.

2. ¿De qué premisas hay que partir para conseguir un pacto por la educación?

En eso todo el mundo está de acuerdo: ya basta de que cada cambio político suponga una nueva reforma educativa. Basta ya de tanta inestabilidad legislativa, de desconcierto. España es un estado plurinacional muy extraño, pues sorprende con qué facilidad se derogan las leyes educativas y lo que llega a costar modificar la Constitución. Al contrario de lo que sucede en otros países de la Unión Europea. Ahora bien, cabe preguntarse seriamente -más allá de proclamas retóricas y electoralistas- a partir de qué bases se puede construir un gran pacto por la educación. De entrada conviene desterrar los discursos que, desde la ignorancia o la ingenuidad, reivindican la neutralidad ideológica de la educación. No es necesario leer a Freire para entender la naturaleza política de la educación, pues ya Aristóteles y otros pensadores clásicos lo explicaron bien. Lo que sí hay que abandonar son los sectarismos, fundamentalismos y dogmatismos. Una distinción necesaria y que a menudo se confunde...
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domingo, 1 de marzo de 2015

"EL NIVEL DEL COLEGIO". Reunión/Coloquio de la Dirección del colegio con los Delegad@s de clase.




"EL NIVEL DEL COLEGIO". Reunión/Coloquio de la Dirección del colegio con los Delegad@s de clase.

"NIVEL" es recurrente en todos los grupos de whatsapp de las clases, corrillos de puerta de cole, mercado de abastos y demás... hemos empezado por ahí.
La reunión fue interesante, positiva  y con aportaciones muy aprovechables. Una conclusión es que echan de menos temas pedagógicos de este tipo en las asambleas de familia porque tratamos demasiados aspectos organizativos y de salidas.
En fin, os dejo el enlace de la web donde está colgada la Presentación sobre la que hemos trabajado. Creo que es bastante interesante, aunque sin la explicación de las diapositivas algo abstracta. Está subida en PDF, si alguien la quiere usar en asambleas o charlas o modificar lago que me la pida y se la paso en Power Point.
Ir al Power Point...

domingo, 25 de enero de 2015

Móviles, escuela y familias. Mi hij@ me pide un móvil. ¿Que hacer?. Debates de la Escuela

Móviles, escuela y familias. Mi hij@ me pide un móvil. ¿Que hacer?.
Debates de la Escuela
SERVICIO DE Orientación del Colegio SAN FRANCISCO DE PAULA. SEVILLLA 


Cada vez son más los niños con dispositivos móviles propios y cada vez es más temprana la edad de acceso a estos dispositivos. Según un estudio publicado por Common Sense Media a finales de 2013, el 72% de los niños estadounidense menores de ocho años ha utilizado alguna vez un smartphone o tablet. Otro estudio, este de ámbito nacional, de la asociación Protégeles, de enero de 2014, puso de manifiesto que el 30% de los niños españoles de 10 años tienen móvil propio. En nuestro medio, la experiencia es que la presión social por tener un dispositivo móvil propio se acrecienta enormemente en el tránsito de la Primaria a la Secundaria, y no ignoramos que en algunos grupos de wasaps de padres de alumnos la gran pregunta de estas Navidades ha sido: mi hijo me está pidiendo un móvil, ¿el vuestro lo tiene?, ¿qué pensáis que debo hacer? La pregunta nos ha llegado también de distintas formas y en muchas ocasiones al Servicio de Orientación del Colegio, y estas son las recomendaciones que podemos ofrecer al respecto de tan controvertido asunto. 



-Lo más importante es el uso.- Como con cualquier tecnología, lo importante es el uso que se haga de ella. Depende del uso que se haga, un dispositivo móvil puede ir a favor o en contra del desarrollo personal de todos nosotros, incluidos por supuesto también los adultos, pero de forma especial de los niños. De forma que en relación con los dispositivos móviles, podríamos decir que sí a la tecnología, sí al conocimiento, sí a compartir con otras personas, pero no a dejar de tratar con empatía a otras personas, y no al descontrol del uso del tiempo y del tipo de tareas. 


-Hay que ser muy conscientes de los riesgos.- Partiendo de la base de que lo importante es el uso, tenemos que ser muy conscientes de los riesgos que los dispositivos móviles entrañan para los niños, riesgos como estar siempre pendiente de su smartphone, no estudiar o incumplir las tareas diarias, usar el móvil en clase, u otros peores como ser víctima de ciberbullying, colgar imágenes comprometidas en redes sociales o contactar con desconocidos… 


-Cuanto más se retrase el uso de un móvil, mejor.- En el cambio de Primaria a Secundaria es frecuente que los hijos clamen por un smartphone, alegando que todos en su clase ya tienen uno y que se quedarán sin poder participar en los grupos digitales en los que compañeros intercambian mensajes. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que a estas edades los niños están desarrollándose como personas, emocionalmente están inmaduros y, si son adolescentes, su estabilidad está en constante riesgo de tambalearse, pudiéndose convertir el teléfono en una fuente negativa para su desarrollo personal, pudiéndole crear ansiedad, inseguridad y obsesión por cuestiones que sobrepasen la capacidad de acción de los educadores, tanto en casa como en los centros escolares. 


-No pasa nada por ser el único de tu clase.- Sucumbir al móvil por la presión social (la de otros padres o la de los compañeros de nuestros hijos) no es una buena idea. Si así lo hacemos enseñamos a nuestros hijos a que deben tomar las decisiones que son más comunes en su entorno social, sin una reflexión previa individual de si es realmente lo que ellos quieren hacer. No pasa nada por ser el único de la clase que no lleva móvil, sobre todo cuando la única motivación para llevarlo es que todos los llevan 


-Cuando empiezan, sólo los fines de semana y en horario restringido.- Cuando los hijos empiezan a tener un móvil, es conveniente fijarle reglas y pautas de uso, y lo mejor es que lo usen sólo los fines de semanas en un horario controlado y restringido. 


-No permitir que se lleven el teléfono a la cama.- Nunca. Aunque digan que están esperando un mensaje urgente, porque les crea ansiedad y puede hasta que el mensaje no llegue, sin llegar a dormir con la tranquilidad necesaria. 


-Hay que saber apagar el móvil.- Concienciarles de que debe estar apagado o en silencia en lugares determinados, como clase, biblioteca, reuniones... 


-Sobre todo, predicar con el ejemplo.- En esto como en todo, sobre todo se educa con el ejemplo. Por ello, cuando llegamos a casa, debemos dejar de lado el móvil y sólo usarlo en caso de necesidad y urgencia. Si nos ven wasapeando de forma compulsiva, eso es exactamente lo que harán ellos. 



-Anda, llevaros la tablet, a ver si nos dejáis cenar tranquilos.- Particularmente debemos preguntarnos por el uso cada vez más frecuente que hacemos de los dispositivos móviles para que entretengan a nuestros hijos en algunas situaciones, uso que además suele marcar el primer acceso de los niños a esta tecnología. En este sentido, podemos manifestar que cada vez que entregamos un móvil a un niño para que se entretenga, mientras nosotros cenamos o charlamos con nuestros amigos, estamos privándole la oportunidad de que se autocontrole, se socialice y aprenda a ser un adulto.

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martes, 28 de octubre de 2014

“El buen maestro” Ángel Gabilondo EL PERMANENTE APRENDER. TEXTO PARA PENSAR.





“El buen maestro” Ángel Gabilondo
EL PERMANENTE APRENDER.

 
Fue Deleuze quien nos recordó que el verdadero maestro no es el que dice “hazlo como yo”, sino quien propone “hazlo  conmigo”. En última instancia, lo que nos desafía es ser llamados, ser convocados, ser elegidos. Que alguien nos dedique un tiempo de su vida irrepetible, que considere que es interesante que crezcamos, que mejoremos, solo puede inscribirse, sea cual fuera el estado de ánimo o su disposición social, en una suerte de afecto, que puede llegar a ser afectuoso amor. El propio Deleuze insiste en que un buen curso se parece más a un concierto que a un sermón. Hemos de acompañarnos. Es cuestión de acorde, de resonancia. Acordar con alguien es el mejor modo de propiciar un llegar a acordarse de él. Así, al propiciar una auténtica memoria ya estamos disfrutando de aquello que más merece la pena de aprenderse: aprender a decir gracias, a ser agradecido, a sentirse agraciado. Solo desde esa experiencia se produce la íntima relación que traen las palabras alemanas agradecer(danken) y pensar(denken).

 Pensar de verdad implica siempre un acto de memoria y de agradecimiento. Uno no  llega a pensar extrayendo de sí, desde sí, su propio saber. La palabra nos viene del otro. Por eso, lo más difícil es aprender a pensar. “Caminamos juntos por esta vía y no dirigimos exhortaciones a nadie. Aprender significa ajustar nuestro obrar y no obrar a lo que en cada caso se nos atribuye como esencial. Pero el enseñar es más difícil que aprender porque enseñar significa dejar aprender. Más aún, el verdadero maestro no deja de aprender nada más que el aprender. Por eso, también en su obrar produce a menudo la impresión de que propiamente no se aprender nada de él, si por “aprender” solo se  entiende la obtención de conocimientos útiles (…). De ahí que siga siendo algo sublime llegar a ser maestro, cosa enteramente distinta de ser un docente  afamado”.

Hemos reiterado que solo se aprende por contagio, por contacto. El verdadero maestro no se entromete, impidiendo ese encuentro. Ni considera que es él  o ella lo interesante, lo que ha de ser atendido. Hay en toda labor de magisterio este primer desprendimiento, una accesis inicial, un gesto en el que lo fundamental es la palabra, la idea, el concepto, la cosa misma, en definitiva el logos, y no aquél a cuyo través se dice y se hace. Esta generosidad inicial ha de acompañar toda la tarea del maestro con su pathos y su ethos. Esta es su primordial donación, la  de no querer imponerse, ni creer que se es poseedor de lo que habrá de decirse. Cuando Heráclito aconseja escucharle no a él sino al logos, en definitiva está instando a esta sencillez y humildad de la escucha. El maestro antes de reclamar ser escuchado, ha de aprender a ser oyente de ese decir que nos adviene en ocasiones del silencio lleno de interés de quien mira expectante, necesitado. Aquello que hace hablar al maestro ha de ser lo mismo que le hace escuchar al alumno. Sin esta sintonía no habrá palabra. Por eso, muchas de nuestras enfermedades de palabra, de nuestra falta de palabra son, en última instancia, una enfermedad de oído. El buen maestro oye lo nunca dicho, escucha como nadie, incluso lo que está a punto de decirse, incluso lo que quizá nunca nadie diga.
En esto comparte con el alumno el ser permanentemente estudiante, porque no cree que ya lo sabe todo y mejor que los demás y está dispuesto a dejarse decir algo. En ello se soporta la condición decisiva del maestro, la que le hace contagioso, la curiosidad. No ya la de ver si esto es de ésta u otra manera, sino la de comprobar si se es capaz de pensar algo distinto, llegar a ser otro que quien se es. Por eso el magisterio es una verdadera travesía personal, un itinerario, una metanoia, una paideia propia, en la que se va siendo maestro, sin llegar a serlo nunca del todo. Solo la mirada de los demás podría otorgar esa condición.
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miércoles, 16 de abril de 2014

El abandono temprano de la educación y formación. ¿Problema social o educativo?



El abandono temprano de la educación y formación.

 ¿Problema social o educativo?

Mª Luz Martínez Seijo
Profesora y Doctora en Planificación e Innovación Educativa

Nuevamente nos volvemos a encontrar con datos negativos para España y en este caso con una tasa de medición común para los países de la UE. Eurostat mide los niveles educativos alcanzados por grupos de edad de los 28 países de la UE, y nos dice que en España el 23,5% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no ha conseguido alcanzar una titulación más allá de la ESO, y además esta cifra nos sitúa en posición de liderazgo en la UE. Este dato implica que muchos de los esfuerzos que se deben realizar en materia educativa deben ir enfocados a cambiar las cosas, a mejorar la situación. Más aun cuando la reducción de la tasa de abandono al 10% se configura como uno de los objetivos europeos para el 2020.
Debemos aclarar que no es lo mismo alcanzar el título de la ESO que no alcanzarlo, ya que de ese 23,5% más o menos la mitad lo ha alcanzado. El problema que se plantea es que hoy en día es difícil encontrar trabajo entre los jóvenes, más aun si no cuentan con suficiente formación y cualificaciones, lo que acaba transformando un problema educativo en un problema laboral y social.
Nuestro sistema educativo obligatorio alcanza hasta los 16 años y permite que haya jóvenes que sin haber obtenido el título de la ESO puedan abandonar el sistema, incluso antes de finalizar el primer ciclo de la ESO, de hecho de las cifras del 2012 el 11,6% de la tasa global de abandono es la de jóvenes sin título de la ESO, frente al 13,3% que sí lo tienen.
Al igual que nos sucede con el informe PISA, el problema del abandono escolar revela que se sufre de manera diferente según zonas y autonomías. Por simplificar, podríamos decir que las dos comunidades autónomas mejor situadas son País Vasco y Cantabria que estarían en el 8,5 y 11,8% respectivamente y en el extremo contrario se hallan Ceuta y Melilla con el 35,3%. Una segunda lectura más amplia nos indica que las Comunidades del norte de España son las mejor situadas porque han rebajado su tasa a menos del 20%.
¿Qué sucede entonces en nuestro país para que haya diferencias tan grandes?.Es difícil de sostener una acusación en términos absolutos al sistema educativo, a las leyes educativas, cuando son y han sido las mismas para todas las comunidades autónomas, y quizás la explicación que debamos presentar es más compleja y difícil de digerir, por tanto más complicada de abordar.
Existen muchas razones para que nuestros jóvenes abandonen las aulas, así lo indican numerosos estudios e investigaciones, pero no son estrictamente educativas. Entre las razones existentes encontramos la desmotivación  que a su vez viene causada por múltiples factores, provenientes del ámbito escolar, por la dificultad de aprendizaje en algunos casos, por el fracaso escolar, por repetir curso, por el aburrimiento y falta de interés en otros, por las compañías, por la poca flexibilidad del sistema educativo, porque sin título de la ESO un joven difícilmente puede avanzar en el sistema, etc.
Pero en otros muchos casos los jóvenes se ven desmotivados porque su contexto social es de abandono, el ejemplo domina, las amistades marcan la tendencia y el grupo social en el que uno se encuentra lleva por delante las ganas de continuar. Las familias juegan un papel muy importante en este panorama, algunas porque no se han involucrado suficientemente o no han tenido aspiraciones para el alcance educativo de sus hijos y otras no han sabido o podido motivar, animarles, colaborar suficientemente con los centros escolares, etc. En este grupo también podríamos incluir las razones sociales y económicas, no todas las familias parten de la misma situación, y es que después de la ESO la educación no es obligatoria, y no todas las familias, y cada vez menos, pueden permitirse el que sus hijos estudien lo que quieren, una situación muy habitual en el ámbito rural.
Además  existen otras razones como las implícitas en el sistema laboral, que se han visto con una claridad manifiesta en la situación española, el boom de la construcción y el sector de la hostelería han sido algunos de los causantes de las tasas más altas de abandono en nuestro país, debemos recordar que la tasa en el 2008 llegó a ser del 31,9%. Si bien es cierto, que cada vez se requieren más cualificaciones para acceder a un puesto de trabajo, sigue habiendo un número importante de oferta laboral en la que no se exige ninguna cualificación, siendo una vía atractiva en algún momento para muchos jóvenes que persiguen cierto grado de libertad e independencia económica, así sucedió con un buen número de jóvenes antes de la crisis.
El problema crece si tenemos en cuenta que es difícil que un joven que ha dado el paso de abandonar, retorne al sistema, por ello, es imprescindible tomar todas las medidas posibles para evitar que cuando se está a tiempo, se pueda evitar, por ello, es fundamental prevenir, trabajar en la línea adecuada desde que se comienza a detectar el problema.
En el ámbito educativo se puede hacer mucho, pero las propuestas de mejora deben ir por otra vía diferente a la que se está planteando. La educación primaria juega un papel clave en este escenario, porque es donde se detectan las primeras dificultades de aprendizaje, cuando se establecen dinámicas de trabajo y hábito de estudio con los alumnos, cuando hay una línea más estrecha de trabajo con las familias que no se debe abandonar, cuando se detectan problemas en el entorno familiar, es decir, es en la educación primaria cuando hay que empezar a plantear serios cambios metodológicos y de intervención, no cuando el problema es tan complicado y se ha hecho tan grande que no se puede resolver.
Posteriormente y en otras etapas educativas hay mucho que hacer también, paso a paso. En este sentido la Formación Profesional se configura como el motor de cambio para reducir la tasa de abandono, pero la falta de compromiso en la ejecución de actuaciones para promover la FP de manera decidida no ayuda en absoluto, la LOMCE lo empeora más aun, volviendo a colocar a la FP en una posición de segunda opción para los jóvenes y de opción casi irreversible. Los Centros de adultos son otra de las vías que deberían potenciarse por la administración educativa, sin embargo juegan un papel de segunda división.
Para paliar el problema de ATEF, hay que tomar pautas educativas para que se conviertan en  oportunidades educativas, pero hay que ser capaces también de atraer al alumnado que ha abandonado a la educación formal nuevamente, y esa, es una labor social y de políticas de empleo que no se ve activada.
Por todo ello, ¿es el abandono escolar un problema educativo o social? El problema del abandono escolar es un problema polifacético y multidisciplinar, para poder abordarlo se requiere la colaboración del mayor número posible de agentes, e implica la colaboración de  servicios sociales en muchos casos, de empleo en otros y una gran labor dentro del sistema educativo, pero con medidas que vayan por otro lado, desde la prevención y con planes abordables que requieren planificación y políticas de intervención distintas según las etapas educativas, ¡lamentablemente la LOMCE va por otro lado! Otra oportunidad perdida.

FUENTE:
DOMINIO PÚBLICO. PÚBLICO.ES

sábado, 1 de febrero de 2014

Educación y progreso social: PISA ¿El fracaso de la equidad?. Antonio Villar



 Educación y progreso social: PISA ¿El fracaso de la equidad?
 Antonio Villar
 Catedrático de Fundamentos de Análisis Económico de la UPO

Conferencia organizada por REDES el pasado 29 de Enero (Educación y progreso social: PISA ¿El fracaso de la equidad?), el profesor Antonio Villar ha tenido la amabilidad de remitir a REDES la presentación  que realizó para que se encuentre a disposición de todos. Se ha colgado en la web de REDES (www.redeseducacion.net) y le adjuntamos el vínculo para su acceso directo: 


http://www.upo.es/diario/entrevista/2013/05/para-superar-la-crisis-debemos-mejorar-nuestro-sistema-educativo/

Organizó:
http://www.redeseducacion.net/



Informe PISA 2012:
http://www.mecd.gob.es/inee/Ultimos_informes/PISA-2012.html




jueves, 5 de diciembre de 2013

No es la ley educativa, es la desigualdad y la historia. IGNACIO ESCOLAR. DIARIO.ES. 4-12-2013

No es la ley educativa, es la desigualdad y la historia

A pesar del alarmismo mediático, o de la reacción del Gobierno, la educación en España no es ni mucho menos catastrófica

       IGNACIO ESCOLAR. DIARIO.ES. 4-12-2013

FUENTE:

Por mucho que insistan el Gobierno o algunos tertulianos, no hay un solo dato en PISA que justifique ni la ley Wert ni el alarmismo con el que se ha recibido este informe en los medios. Por mucho que lo repitan algunos desinformados, nuestros resultados en PISA no son culpa de la ley educativa ni de la falta de disciplina en la escuela ni de la LOGSE ni de la LOCE ni de las autonomías. La gran lección de este examen es que los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son otros dos, muy distintos: la desigualdad económica y el pasado.

La desigualdad

La propia OCDE lo recalca: hay una relación directa entre el nivel sociocultural de las familias –entre los ingresos y el nivel educativo de los padres– y el desempeño de los hijos en el colegio. Es el factor que más afecta a la educación, con mucha diferencia. La distancia entre los alumnos ricos y pobres es, en este último informe, de 35 puntos; mucho más de lo que nos separa de la media de los países desarrollados (entre 5 y 10 puntos). No es porque los hijos de familias bien sean más listos, como en tiempos argumentaba Fraga: es que la educación empieza en casa, y hay muchas casas en España donde los padres no pudieron estudiar, apenas hay libros en el salón y los pocos que hay están clasificados por colores, para hacer más bonito.


La diferencia entre estudiantes ricos y pobres es evidente en el informe PISA: se ve en una misma ciudad, por barrios, y también entre las distintas comunidades autónomas. Mientras las zonas ricas del país –Navarra, Madrid o Euskadi– obtienen notas muy por encima de la media de la OCDE, en las pobres –Andalucía o Extemadura– el resultado es mediocre. Todas ellas tienen la misma ley, así que es obvio que el factor más determinante no es el modelo educativo, que es el mismo para todas las autonomías.

 


Renta pér capita y resultados PISA 2012. El gráfico es de Manuel Illueca.



La desigualdad en el sistema educativo español ha empeorado. En el anterior informe, hace tres años, España era uno de los países del mundo con más equidad en su sistema educativo y eso se ha perdido. Los motivos parecen obvios: además de la crisis, que ha disparado la desigualdad económica, los recortes en Educación también van por barrios y afectan mucho más a los que menos tienen.

El pasado

Además de la desigualdad, otro factor que explica la distancia entre España y el resto de la OCDE es la historia. Muchos piensan en el informe PISA como en la Fórmula 1. Ordenamos a los países como si fuese una competición deportiva, cuando los avances en la educación más bien se parecen a los movimientos de las placas tectónicas. Son lentos, a lo largo de las generaciones, y por eso el retraso en la educación de un país tarda décadas en solucionarse. Los viejos errores se notan durante siglos. Hay un investigador sueco, Bo Rothstein, que ha encontrado una relación bastante directa entre el nivel de corrupción de un país en el año 2010 y su nivel educativo en 1870.


El pasado es determinante y España viene de donde viene: de un siglo XIX para olvidar, y de un siglo XX marcado por la Guerra Civil y la dictadura. A veces se nos olvida, pero hace apenas tres décadas España aún tenía problemas de analfabetismo que en el resto de Europa ya estaban resueltos desde hace un siglo. 

De hecho, si se amplía el foco y se mira la evolución de la educación, el modelo español ha sido un éxito. España es, junto a Corea del Sur e Irlanda, el país que más ha mejorado su nivel educativo durante los últimos cincuenta años. Y a pesar del alarmismo mediático, o de la reacción del ministro Wert, la educación en España no es ni mucho menos catastrófica. PISA también demuestra el bajísimo nivel en estadística de algunos de nuestros tertulianos y políticos. La distancia con la media de la OCDE es de entre cinco o diez puntos en una escala de 500: entre el 1% y el 2%. España está prácticamente en la media de la UE y en el bloque de los países desarrollados. Aparte de PISA, no hay muchos más indicadores culturales o económicos donde España esté en un nivel similar al de Suecia, Francia o Estados Unidos.
Si se comparan los datos de  analfabetismo en 1860 con los últimos resultados de PISA por autonomías –como hace el sociólogo José Saturnino Martínez García en este excelente análisis–, se entiende mucho mejor el peso de la historia. El gráfico es bastante claro: las comunidades con más problemas de analfabetismo en 1860 son hoy las que peor salen en PISA.
¿La causa de ese subdesarrollo de Extremadura y Andalucía? Como explica Martínez García, una estructura social y de propiedad creada alrededor del latifundio, donde gran parte de la población eran jornaleros sin tierra; mano de obra casi esclava sin acceso a la educación más básica. En algunas de esas regiones que estaban a la cola el siglo pasado, como Baleares, la economía ha mejorado mucho, pero las viejas heridas aún se notan. Hoy, gracias al turismo, Baleares es una de las regiones más ricas de España, pero su nivel educativo sigue atrasado respecto a la media española. Es más difícil salir del subdesarrollo educativo que del económico.
Por supuesto, no todo es achacable a la desigualdad económica y la historia. Claro que hay margen para la mejora y es preocupante lo estancados que están los resultados españoles durante los últimos diez años, desde que PISA existe. Además del peligroso aumento en desigualdad, los verdaderos puntos negros de nuestro modelo son el fracaso escolar, la evaluación de los centros y su falta de autonomía. Pero la solución a estos problemas no es tan simple como trasplantar el modelo educativo de los países que lideran PISA, como los asiáticos. Curiosamente, los niños asiáticos consiguen buenos resultados incluso cuando estudian en Alemania o Estados Unidos. De nuevo queda claro que el factor más determinante es la herencia cultural, no el modelo educativo.
Por eso son tan tramposos los argumentos del ministro Wert y de la vicepresidenta Santamaría cuando buscan en PISA la excusa para justificar su reforma educativa. Nuestra educación no va a mejorar porque el Gobierno recorte las becas, desvíe aún más dinero público hacia la educación religiosa, reduzca el número de profesores, deje sin fondos a las bibliotecas o penalice fiscalmente la inversión en cultura. Al contrario. Los recortes que ha aprobado el Gobierno con la excusa de la excelencia y la austeridad van a  empeorar la educación. Todos estos tijeretazos caen siempre del mismo lado: aumentan la desigualdad y reducen las oportunidades educativas de las familias con menos ingresos. Van a agravar el problema, en vez de solucionarlo

lunes, 14 de octubre de 2013

Un canto a la Educación y la Cultura. Discurso de Juan A. Bayona en la entrega del Premio Nacional de Cinematografía.


Un canto a la Educación y la Cultura.

Discurso de Juan A. Bayona en la entrega del Premio Nacional de Cinematografía.


Muchas gracias. Estoy encantado de recibir este extraordinario reconocimiento que ha sido entregado 
previamente a tantas y tantas personas a las que admiro. 
Ver mi nombre al lado de todos ellos es algo que me hace sentir profundamente feliz y orgulloso.

Una de las verdades a las que nos enfrontamos los cineastas es que no importa cuanto esfuerzo te lleve una película, o el tamaño del problema que has de resolver, al final el resultado es lo único que el público valorará. Sin embargo, como cineasta, se me hace imposible separar el proceso del resultado. Esa es una de las lecciones que uno aprende haciendo cine. Tus películas son resultado del intelecto, de la emoción y el proceso. En ese proceso hay una verdad incuestionable y es que hacer una película es un trabajo en equipo. Todas y cada una de las decisiones de la gente con la que he trabajado, las decisiones buenas, las malas, las importantes y las más tontas, todas me han llevado a estar aquí este momento. Sería interminable citar aquí todos los nombres e injusto mentar sólo algunos de ellos. Todos sabéis quienes sois y a todos os doy las gracias.

Os voy a hablar en concreto sólo de dos personas a las que quiero dar las gracias especialmente.

Una es mi madre, que con apenas seis años tuvo que emigrar de Andalucía a un ambiente de extrema pobreza en Barcelona. Mi madre pudo acceder a algunos años de estudios gracias a unas monjas que la colaban en la escuela por la puerta de atrás y se pone muy triste cada vez que recuerda el día que tuvo que dejar las clases para ponerse a trabajar en un taller de costura con menos de diez años de edad. Mi madre querría haber seguido en la escuela, y sin embargo no pudo hacerlo.

La otra persona a la que quiero dar las gracias especialmente es a mi padre. No se sabe muy bien de donde le vino la vocación pero mi padre siempre ha estado obsesionado por la pintura. Me contaba mi abuelo que cuando mi padre era un crío tenía todas las paredes del pueblo de Osuna, en Sevilla, llenas de dibujos. Allí donde veía un hueco, mi padre se ponía a dibujar. A mi padre también le hubiese encantado ingresar en una escuela de Bellas Artes pero sólo tuvo el dinero para suscribirse a un curso de dibujo por fascículos. 
Al final se ganó la vida como pintor de brocha gorda, pero mi padre es un artista y nunca dejó de dibujar..

Quizás porque ellos no tuvieron ese derecho fundamental a la enseñanza, mis padres se desvivieron a trabajar para que nosotros, mis hermanos y yo, tuviéramos una educación en condiciones. Y no vacilaron un momento en gastarse el poco dinero que tenían para pagarnos los estudios que hicieran falta. Mis padres son mis héroe. Sacaron adelante dos hijas, una psicóloga y la otra traductora de inglés y alemán, y dos hijos, uno músico y el otro director de cine. Mis padres, entendieron mejor que nadie que la educación no era un gasto, sino una inversión.

Alentado por mi padre cuando era un crío me pasaba todo el día dibujando. Y con apenas tres años, me llevaron al cine por primera vez. Mi padre escogió la película más espectacular, Superman, y el cine más grande de la ciudad, el Urgel de Barcelona, una sala por cierto desaparecida el año pasado. En aquella sesión nació mi deseo de ser un superhéroe, de volar, de romper las leyes de la física, y mi vocación de cineasta. El cine me iba a permitir crear mundos asombrosos, hacer del Arte algo más grande que la propia vida. 

Mi afición por el cine se alimentó de una televisión pública de calidad que me descubrió auténticos tesoros: El Increíble hombre menguante, El tambor de hojalata, El h El hombre con rayos X ojos en los ojos, La Piel dura o El Diablo sobre ruedas, películas que crearon en mi una visión del cine global, emocionante e inteligente al mismo tiempo. 

Me siento privilegiado de haber hecho de mi afición mi profesión. Gracias a ella me he hecho fuerte, he viajado y he descubierto que el mundo no se acaba en casa. No creer en las fronteras me ha dado fuerza para crearme un mundo sin límites. Y Lo Imposible ha sido para mi un trabajo que ha reforzado aún más esa visión del mundo.

Afortunadamente el cine que hacemos en este país no comienza ni se acaba en Lo Imposible. Sobretodo me alegra saber que un nuevo cine español se está abriendo paso al margen de presupuestos e industria, motivados por la razón más importante a la hora de hacer una película: la voluntad de comunicar. Más allá de los presupuestos de sus películas, de sus recaudaciones, de los idiomas en los que se expresen o las nacionalidades que representen, el público valorará sus películas. Nunca va a dejar de haber artistas.

Sin embargo no llegaremos a ningún sitio si no consideramos la cultura y la educación como los cimientos sobre los que aposentar nuestra sociedad. Este año he estado en ciudades en el extranjero donde la gente me contaba que les costaba encontrar platós para rodar porque estaban todos ocupados. Nosotros tenemos los mejores estudios de cine del mundo en Alicante y están vacíos. 

Tenemos las herramientas y el talento pero no estamos encontrando la forma de sacarle partido. Lo Imposible podría tratarse de un espejismo. Algunas de las empresas que colaboraron en su elaboración se han visto obligadas a cerrar, cientos de salas de exhibición han desaparecido en el último año ante el agravio que ha supuesto la subida del IVA y la permisividad con la que la piratería se mueve en nuestro país. Tomemos consciencia por favor. Estamos en una encrucijada y aún estamos a tiempo de actuar. 

Tenemos el talento y las herramientas necesarias para ser los mejores del mundo. Tomemos ejemplo de nuestros padres y seamos conscientes de que ya no vivimos en la misma sociedad en la que éstos crecieron y de que corresponde al Estado en gran medida que la mina de oro que tenemos en nuestro país sea aprovechada por nosotros mismos.

Muchas gracias,
J.A. Bayona  

Juan Antonio García Bayona (9 de mayo de 1975, Barcelona, España) es un director de cine español. Famoso por ser el director de El orfanato(2007), y Lo imposible (2012). Además ha dirigido anuncios de televisión y videoclips.



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