Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de noviembre de 2011

Fracaso y abandono escolar en España



Fracaso y abandono escolar en España.
Autores: Mariano Fernández Enguita, Luis Mena y Jaime Riviere.
Estudios Sociales “la Caixa”


El libro aborda uno de los problemas más preocupantes del sistema educativo en España:
El fracaso y el abandono escolares. Su objetivo es ofrecer una cuantificación del problema en los diferentes niveles educativos (educación primaria, educación secundaria, bachillerato y ciclos formativos de grado medio), así como la identificación de algunos de los factores que contribuyen a su aparición.

El estudio es novedoso en dos sentidos:
• Se trata el abandono escolar no como una decisión puntual, sino como un proceso de progresiva desvinculación de la escuela que tiene su origen mucho tiempo antes de que elproblema se manifieste.

• Además de ofrecer datos cuantitativos, el estudio da voz a los docentes y a los alumnos que han abandonado la escuela de manera prematura. El estudio analiza cómo se valora la institución escolar y cómo los alumnos que abandonan justifican su decisión.

En la primera parte del estudio se analizan estadísticamente datos procedentes de encuestas representativas de la población escolar española, como los estudios PISA y ETEFIL. Los resultados obtenidos permiten conocer la magnitud del fracaso escolar en nuestro país
.

Entre estos resultados, destacan los siguientes:

• La repetición de curso es un fenómeno que empieza en la educación primaria. A los 10 años, 1 de cada 10 niños ya no asiste al curso que le corresponde por edad.

• El fracaso escolar se acentúa en la educación secundaria obligatoria, con un 28,4% de alumnos que abandonan la ESO sin graduarse.

• Un 14,8% de los abandonos se produce antes de los 16 años, la edad que marca el fin de la educación obligatoria en nuestro país.

• En bachillerato sólo consiguen pasar de curso el 76,7% de los alumnos de primero y el 73,2% de los alumnos de segundo.

• En el caso de los ciclos formativos de grado medio, el 48,9% de sus estudiantes lleva al menos un año de retraso respecto a lo esperable por su edad.

• El número de graduados en bachillerato o ciclos formativos de grado medio alcanza en España el 62%. Esta cifra se encuentra muy alejada de las tasas de graduación en otros países de nuestro entorno y es 23 puntos inferior al objetivo marcado por la Unión Europea para el año 2010.

• El riesgo de fracaso escolar, de acuerdo con indicadores procedentes del estudio PISA, aparece asociado a ciertas variables, como el género, el estatus socioeducativo de los padres o el origen étnico.

• Los chicos presentan tasas de fracaso más elevadas que las chicas en todos los niveles educativos. Por ejemplo, un 41% de los chicos de 15 años tiene alto riesgo de fracaso, mientras que este riesgo es sólo de un 29% en las chicas.

• La ocupación y el nivel educativo de los padres influyen en el riesgo de experimentar fracaso escolar. Así, el 45% de alumnos de clases trabajadoras presenta un riesgo elevado, frente a un 23% en clases medias. En el caso de los estudios de los padres, el20% de alumnos con padres universitarios tiene riesgo de fracaso, mientras este riesgo afecta al 63% de los alumnos con padres sin estudios y al 42% de alumnos con padres que cursaron sólo estudios primarios.

• Los alumnos inmigrantes tienen más riesgo de fracasar que los de origen español. Mientras un 55% de alumnos inmigrantes tienen riesgo de fracaso, esta situación está presente en sólo un 34% de alumnos españoles. En los estudiantes inmigrantes de segunda generación (es decir, alumnos nacidos en España de padres inmigrantes), el riesgo de fracasar se sitúa en valores intermedios (40,9%).

Fuente:





Autores: Mariano Fernández Enguita, Luis Mena y Jaime Riviere.Autores: Mariano Fernández Enguita, Luis Mena y Jaime Riviere.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Mi Segundo Hogar. Por Ana Santos, Antigua Alumna


Yo soy ese tipo de persona con suerte que siempre sonríe a la vida porque nací donde nací, tuve los padres, amigos y compañeros que tuve , y sobre todo por la enseñanza, fui y soy una persona con suerte, por la enseñanza que tuve.

Antes de pisar mi primera casa pase por mi segundo hogar. Mi colegio.

Como hija segunda de una familia que vivía prácticamente a un minuto andando del colegio, entré en éste incluso antes de matricularme, ya disfrutaba de la enseñanza antes de tener mi propia clase.

Veía partir a mi hermana al colegio y aunque no me acuerdo de seguro pensaba: algún día yo estaré allí, y seré tan grande como ellos.

Y ese día llegó y el 15 de septiembre de 1995 entré por primera vez como alumna del Antonio Gala, conocí a algunos de los que son hoy por hoy mis mejores amigos y conocí a muchos de los camaradas que surcaron la travesía del A.G. junto a mi, hasta el final.

Y los años fueron pasando, y los profesores fueron cambiando, me cambié varias veces de casa pero seguí en el mismo segundo hogar, quizás, porque sabía reconocer lo mejor...pasaron los años y mi mente se fue desarrollando... Y fui aprendiendo cosas; aprendí que no podía cortarme los pelos, ni inducir a que se lo cortaran mis amigas con las tijeras de punta redonda bajo la mesa de clase, y lo aprendí de la mejor forma, haciéndolo, y con un severo castigo por parte de Juli, aunque ahora no me acuerdo de cual fue, decidí que mi verdadera vocación no sería la peluquería; aprendí a leer, sumar y restar, con Julio, que pensaría Julio si le dijeran en ese momento que años más tarde sería una ávida lectora... aprendí a dividir por inmensas cantidades con Maria, además, con Maria aprendí que un trabajo era para trabajarlo, valga la redundancia, y desde entonces puse todo mi empeño en ellos, en cada uno de ellos, como si mis hijos fueran.

Aprendí mis primeras palabras en inglés con Luisa, y mis segundas con Inma, y las dos hicieron de mi una semi-bilingüe. Aprendí lo que era el arte con Fina, con Juani, con Felisa, con Felisa aprendí de todo. Y entendí lo que era la música con Miguel, despues la perfeccioné con Jesús y Antonio... (y anque estuve apuntada en el conservatorio, he de admitir, que si no hubiera tenido buenos profesores, al final acabaría con pánico por esta asignatura) pasé a 5º y aprendí con Juani sobre la Historia, Naturaleza, Lengua, junto con Helena y otros profesores.

Y pasé a la E.S.O donde aprendí muchas más cosas de libros con Miguel Angel, Jose Antonio, Julio, quien fue mi tutor por segunda vez, Francisco, Jose Luis, Pepe, Manolo, Amaya, Inma, Mari Paz, Inma, Antonio, Alvaro, Antonio O, Marisa y Pepe Roque, porque con Pepe también se aprende.

Pero sobre todo en el Antonio Gala lo que aprendí, y lo puse en práctica desde el primer día hasta el último, fue el respeto, por mis compañeros y por mi primero, por mis profesores y por lo que me rodeaba; aprendí lo que era la convivencia, las risas entre tu gente y los castigos colectivos, aprendí a ser un conjunto, a sudar la gota gorda y seguir andando por la arena hasta que dices estoy reventá, aprendí que no se tira basura al suelo, y la diferencia entre lo bueno y lo malo,lo que es que te guste alguien, lo que es la solidaridad (y me costó aprender esta palabra) y lo que es la responsabilidad; aprendí a ser una secretaria de primera mano, y a trabajar en grupo, a ver las cosas desde otros puntos de vista, a abrir mi corazón a personas que no saben abrirlo y a sonreir verdaderamente a las 8 de la mañana. Aprendí que lo duro al final te recompensa y que las lágrimas en el Antonio Gala siempre irán a parar a un hombro. Aprendí amar a la vida, aprendí a ser amiga, y a luchar por lo que creo justo.

Porque si algo es cierto, es que el Antonio Gala es un centro donde lo que realmente importa se aprende, a base de repeticiones y experiencias, podrán quejarse del dinero de las excursiones, del tiempo y miedo que se gastan, podrán quejarse de mil y una tonterías más, pero yo salí de allí como una semi adulta con plena capacidad de decisión y mi decisión si en un futuro sigué el centro allí y yo aquí, es que mis hijos, crezcan y aprendan en mi segundo hogar.

Felicidades, por cumplir 25 años y deseo de corazón, por mis futuros hijos, nietos, e hijos de otros que lleguéis a los 50, 75 y 100, que sigáis enseñando, que es lo que mejor se os da, que sigáis con esta base que os hace únicos, que evolucionéis sin perder el origen, y que siempre recordéis que formaís al futuro, que sois nuestra base.

Y al final con buena educación daré las gracias a mi papá y a mi mamá, que eligieron la mejor sociedad para crear mi base, base que por cierto, me encanta.

Ana Santos

lunes, 3 de noviembre de 2008

Historia de un Sueño Inesperado

A veces, tomar una decisión, puede modificar cualquier teoría fundamentada sobre la que hayamos sustentado nuestros propios sueños…

Esos sueños, sin embargo, no imponen reglas ni caminos concretos. Se desdibujan en el azar que condiciona, en cierto modo, el devenir de nuestras vidas. El azar, entre otras cosas, fue lo que me hizo deparar aquí.

Una luz tenue permitía entrever los recuerdos congelados en fotografías que empapelaban aquel pasillo, transitado por algunos profesores en un ir y venir de cajas, libros y material escolar. Un director muy ocupado. Un teléfono que no deja de sonar. Una joven disfrazada en una serenidad aparente. Una larga espera. Una breve entrevista. Un fugaz reencuentro. Una efímera desilusión que desaparece. Un nuevo sueño.

Fue así como comencé mi andadura en un proyecto de ilusiones compartidas, conociendo una manera diferente de enseñar, aprendiendo algo nuevo cada día y comprendiendo por qué os llamaban en Dos Hermanas el “Colegio Feliz”, puesto que yo, en cierto modo, también formaba parte de esa felicidad. De esta forma, decidí romper con todos mis objetivos prefabricados en la universidad de la enseñanza e iniciar mi vivencia en la misma, rodeada de compañeros y compañeras que me han tendido una mano y me han brindado su apoyo, abriéndome las puertas al universo de sus alumnos, que de alguna manera, también yo he hecho míos.

Sé que la aventura de educar no es tarea fácil, pero sin duda, merece la pena, pues no hay labor más importante que la de formar a personas críticas capaces de construirse a sí mismos, de construir sus propias vidas, de construir sus propios sueños, mostrándoles que la vida no tiene caminos sino los que ellos construyen a través de su esfuerzo, enseñarles a aprender, y aprender al enseñarles, puesto, que al fin y al cabo y en mi opinión, es de eso de lo que se trata.


Marta Pérez

sábado, 1 de noviembre de 2008

Pedagogía y Pedagogos

NO ES VERDAD ( Manifiesto pedagógico)

Un número importante de docentes, madres, padres , estudiantes y ciudadanos en general preocupados por la Enseñanza estamos firmando el citado manifiesto, que de un modo completo podemos leer abriendo el blog “utopía y educación” que esta enlazado con nuestra página. Creo que es de gran interés y paso a resumir.

NO ES VERDAD…….” que en la escuela española actual predomine un modelo diferente al tradicional.
NO ES VERDAD …..” que la escuela española haya bajado los niveles de exigencia.
NO ES VERDAD…….” Que los alumnos de ahora sean peores que los de antes.
NO ES VERDAD ……” que los docentes españoles tengan un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación de contenidos.

“La Escuela y la Universidad necesita un cambio”

El cambio ha de venir de la recuperación y actualización de aquellas ideas y experiencias que ha demostrado su capacidad transformadora. La Institución Libre de Enseñanza, La Escuela Nueva, La Escuela Moderna, Las Misiones Pedagógicas, Los Movimientos de Renovación Pedagógica, etc, son entre otros algunos ejemplos de nuestro pasado.Las aportaciones de Giner de los Ríos, Paulo Freire, Montessori, Rosa Sensat, Piaget, Vygotsky, eentre otros muchos, o de intelectuales de prestigio mundial preocupados por la Educación como Edgar MORIN.

Algunos principios orientadores de la ESCUELA QUE NECESITAMOS, pueden ser:
1º” Centrada en los estudiantes y en su desarrollo integral (corporal , intelectual, social, emocional y ético)
2º”Con contenidos básicos vinculados a problemáticas relevantes de nuestro mundo, bucando calidad frente a cantidad, integración de materias frente a la separación.
3º Con metodologías investigativas que promuevan aprendizajes concretos y fun cionales, al mismo tiempo que capacidades generales como la de aprender a aprender. Donde el esfuerzo necesario para aprender tenga sentido.
4ª Con recursos didácticos y organizativos modernos y variados. Una escuela que
utilice de forma inteligente y crítica los medios tecnológicos de esta época.
5ªCon formas de evaluación formativas y participativas que abarquen a todos los implicados (docentes, centros, familias y administración) que impulse la motivación interna y que contemplen a las personas en todas sus dimensiones.
6ªCon docentes formados e identificados con su profesión. Mediadores críticos del Conocimiento .Dispuestos al trabajo cooperativo y en red .Estimulados para la Renovación e Investigación.
7 Con una ratio razonable y con profesorado ayudante y en prácticas.Con momentos para diseñar, evaluar, formarse e investigar.
8ª Con ambiente acogedor, donde los tiempos, espacios y mobiliarios estimulen y respeten las necesidades y los ritmos de los menores.
9 ª Cogestionada con autonomía por toda la Comunidad educativa. Que promueve la corresponsabilidad del alumnado. Comprometida con el medio local y global.
10ª Auténticamente pública y laica. Con un marco legal mínimo basado en grandes finalidades y obtenido por un amplio consenso político y social.

No estamos planteando un espejismo, muchos docentes están haciendo realidad esta escuela en muchos sitios……por eso frente ala enseñanza tradicional que padecemos. Afirmamos que :

“ OTRA ESCUELA ES NECESARIA, YA EXISTE Y ES POSIBLE”

Acompañamos al resumen del manifiesto, un video especialmente interesante de E.MORÍN y los “7 saberes para la Educación del futuro”

Pepe Oliver

viernes, 24 de octubre de 2008

Fundamentalismo y Educación

Si hay alguna rama del saber en donde dos y dos no son cuatro, esa, posiblemente, sea la pedagogía, la educación en general.

Todas y todos los que nos movemos en el terreno del trabajo educativo, sabemos que es muy arriesgado hacer generalizaciones porque ningún niño, ninguna niña, ninguna persona, es igual a otra. Muchas veces los educadores (padres/madres y profesionales) caemos en la tentación de ofrecer lo mismo a todos los alumnos y alumnas pensando que así somos más justos y equilibrados, sin pensar que puede ser precisamente injusto tratar por igual a los desiguales.

¿Por qué planteo esto? Traigo a colación este tema para que me dé pie a tratar otro que está muy relacionado y del que quiero hablar precisamente. Es de la necesidad de apertura y flexibilidad mental de todos/as los que, de una manera u otra, estamos inmersos en el mundo de la educación.

Aunque creo que gran parte del profesorado participamos de los valores de la apertura y de la actitud científica ante la realidad cambiante que es nuestra sociedad y nuestra educación, hay sin embargo, situaciones en que tendemos a sostener los propios conocimientos y formulaciones que aprendimos en nuestros años de estudiantes, como incontrovertibles. A veces, vivimos ciertos planteamientos ideológicos y pedagógicos desde un inmovilismo que nos impide ver lo positivo de las nuevas corrientes pedagógicas.

Los dogmatismos, y de manera especial en Educación, son anticientíficos porque las verdades en ciencias son siempre parciales, provisionales y sujetas a corrección. Para los que se instalan en el dogmatismo pedagógico, (no sólo profesionales, también padres y madres) la estructura social y educativa es algo indiscutible. Todo lo que no se acomoda a lo que siempre hemos hecho es una "anormalidad". Los que así piensan "viven lo dado como lo que debe ser". Tienen un pensamiento esclerotizado condenando por sistema y desde las descalificaciones, todo lo que suponga innovación, apertura y cayendo en un etnocentrismo simplista y reduccionista.

Estas posturas entorpecen el avance científico, social y por consiguiente, pedagógico.

Todos/as tenemos que revisar nuestras posturas para ver en qué medida contribuimos a paralizar la innovación.

Creo que el/la que no busca la verdad es porque se cree en posesión de ella.

El ser humano moderno, está instalado en la constante provisionalidad. Los escenarios en los que estamos insertos cambian constantemente. Hoy nada es igual que ayer. Los avances tecnológicos están provocando cambios profundos en todos los niveles económicos, sociales, políticos, ideológicos,... a los que no podemos ser insensibles ni ignorar si no queremos caer en un ostracismo cavernico1a que nos desautorice moralmente para ejercer nuestras funciones educadoras.

Siempre, pero sobre todo en educación, debemos tener una mente abierta a todo lo bueno y positivo que nos trae el progreso y el desarrollo, abierta al diálogo con otras culturas, con otras filosofías, con otras corrientes pedagógicas, buscando la interacción
dialéctica para que asumiendo lo integrable, podamos hacer nuestra propia síntesis.

Esto supone un esfuerzo por cultivar una actitud científica como estilo de vida que nos aleje de la postura de andar por la vida dando explicaciones esclerotizadas y mágicas.

La actitud científica debe de ser una actitud vital en toda circunstancia y momento de la vida.

Una actitud que lejos de condenar y demonizar a los que plantean los problemas y las propuestas, nos lleve a "desentrañarlas" y a resolverlos con una tensión
interrogativa permanente.

Desde esta posición los errores, cuando los haya, no deben de ser una frustración, sino un estímulo para avanzar. Es necesario cultivar la cualidad de estudiar la realidad sin aferrarse a prejuicios. La actitud científica hace a las personas más personas y más libres.

Pero ni la ciencia ni el que la practica es neutral. La ciencia tiene una intencionalidad por lo que no es posible hacer un trabajo independiente de los valores, la ideología y los sentimientos de cada uno.


Paco Adarve

jueves, 16 de octubre de 2008

Tecnología sí, pero con Metodología por favor

¿De qué sirven las Nuevas Tecnologías, los ordenadores, si no cambiamos la METODOLOGÍA?.

Vamos avanzar muchísimo este curso en posibilidades de trabajar con las nuevas tecnologías, con los nuevos recursos que nos llegan al centro. Ahora toca que la usemos muy bien.

Los Tics no tienen efectos mágicos sobre la Enseñanza y el aprendizaje. Son claves, avances necesarios.

Pero por el hecho de usar tecnologías de la información en nuestras clases, en nuestras aulas, no aprenderán más nuestros alumnos. Los efectos y resultados pedagógicos dependen de una buena planificación, que esté al servicio de las necesidades de nuestros alumnos.

A veces las nuevas tecnologías podrían ser utilizadas al servicio de "Viejas Pedagogías", o para que lo importante sea unas programaciones formales, sin contacto y realidad en la cotidianidad del Aula.

Podemos hacer lo mismo de siempre pero con ordenadores. No se trata por tanto, exclusivamente de clases entretenidas y fáciles, aunque esto sea importantísimo.

Por ello hay que "RENOVAR EL AULA", crear "una nueva ESCUELA" y repensar criticamente nuestras metodologías, para que los ordenadores no se convierta en un fin, sino en un medio.

No es por tanto el debate, Metodología o Tecnología, el objetivo es mejorar nuestras prácticas pedagógicas.

Pepe Oliver

viernes, 10 de octubre de 2008

Dos Momentos y un mismo lugar


Hace ya algún que otro año, me recuerdo correteando por el patio de mi colegio, “El Gala”, comiendo en su ya desaparecido comedor, jugando en lo que antes era campo y ahora edificios y pabellón, aguantando más de una y de dos eternas reuniones de profesores/as, las cuales no llegaba a comprender, pero que de alguna extraña forma debieron calar en mi persona.

Desde luego es una época que recuerdo con tremendo cariño, por todo lo que este colegio y sus profesores me aportaron, por los sentimientos que lograron desencadenar en mi interior, por descubrirme de la mano el mundo que me esperaba, en definitiva, por contribuir en formar lo que fui siendo en años posteriores y lo que soy hoy en día.

Luego la vida continuó, y me llevó a diferentes lugares, nuevas etapas o escalones que hube de superar hasta que un día el tiempo y el azar me empujaron nuevamente a ese cálido lugar de mi primera infancia, el Antonio Gala.

Era el mismo entorno, desde luego algo cambiado, pero en esencia todo continuaba teniendo el mismo aroma que desde los 3 años pude percibir por primera vez.

Sin embargo la situación no era la misma, ahora era yo uno de esos profesores/as que tenía la complicada misión de hacer sentir a los alumnos/as, como mínimo igual de bien de lo que yo me pude sentir en esas clases y en ese recreo.

El reto era y continúa siendo grande, abismal diría yo. Pero desde luego no me faltan el ánimo y el deseo de ayudar a nuestros alumnos y alumnas a crecer y que lleguen a ser lo que realmente ellos hayan decidido ser, después de haber reído, llorado, enfadado, corrido, saltado, bailado, disfrazado… con ellos.


Ahora que he vuelto a mi colegio después de tantos años, lo he hecho para educar, pero después de tres años ya haciéndolo me he podido dar cuenta de que “El Gala”, mi colegio, nunca me dejará de enseñar.

Álvaro Oliver Gómez

Maestro y Antiguo Alumno del Colegio Antonio Gala

miércoles, 8 de octubre de 2008

Reflexiones sobre la Adolescencia


Es sin lugar a dudas la etapa de la adolescencia una época singular en la vida de toda persona, ya antes lo era y en la actualidad en la denominada postmodernidad, lo continúa siendo, solo que cada vez que avanza esta sociedad parece ser que los problemas de nuestros adolescentes son cada vez más diversos y complejos.

A cualquier persona que se le pregunte sobre la etapa adolescente, sea de la generación que sea, soltará algún comentario tal como, “la típica edad del pavo”, “a esa edad se vuelven insoportables”, “todo se les vuelve problemático a los jóvenes”, etc…

Pues bien, realmente el perfil de los adolescentes siempre ha venido marcado por un profundo aroma a “problemas”. Es una etapa de cambios, por un lado de cambios físicos y hormonales, éstos son inevitables y a pesar de que se suelen achacar al típico vecinito que no para de molestar, han sido sufridos por cada una de las generaciones desde que la cebada se utiliza para obtener cerveza.

Dichos cambios físicos acompañan a una etapa en la vida de las personas en que se empiezan a vivir otras experiencias, a veces traumáticas, queremos ser adultos y algunos hasta se lo creen, se nos obliga a asumir ciertas responsabilidades, estamos en edad de merecer y de trabajar, aparecen apetitos hasta la fecha desconocidos como el sexo, necesitamos más que nunca sentirnos admitidos y comprendidos.

Desde la sociedad se viene criticando muy duramente la nueva generación de jóvenes que, entre todos, estamos creando, porque a fin de cuentas no podemos olvidar que nuestros/as hijos/as son producto de todo lo que les rodea.

Se les acusa de vagos, desmotivados, maleducados, violentos, individualistas, gastadores compulsivos, despreocupados de la vida social y política, borrachos, vividores, y un largo etcétera.

Y no es que solo se les acuse, sino que además muchos de ellos mismos se reconocen y definen como egoístas y consumistas.

No cabe duda que la situación que se nos viene encima es preocupante, cada generación que viene, tiene la sensación de que la que le sigue detrás aun es peor, más conflictiva, más violenta, en resumen, más problemática.

Se les acusa de no valorar el esfuerzo, no tener consciencia de lo que cuesta ganar las cosas, que todo lo que se tiene proviene del cielo, y no del esfuerzo de alguien al que llaman “Papa”. Nuestros abuelos e inclusos muchos padres y madres de hoy, hablan de generación de consentidos, de mimados, de despreocupados, de egoístas… sin darse cuenta que han sido ellos mismos los que los convirtieron en lo que son, aunque cuando se les tilda de lo anterior, es muy fácil recurrir al “no quiero que mi hijo pase por lo que yo he pasado” u otra perla como “quiero que tenga todo lo que yo no pude tener”.

Otra característica que identifica el perfil adolescente, y social en general, es la violencia y conductas delictivas que poco a poco van dejando de ser monopolio de la marginalidad y la adultez, para convertirse en realidades de la denominada “clase media”. No en vano los centros de menores se encuentran a rebosar y cada vez es más común ver en ellos a hijos de universitarios y de padres acomodados, lo cual nos debería hacer reflexionar a todos y analizar fervientemente las posibles causas, pues al fin y al cabo que un joven sin nada en la vida se preste a robar o asaltar tendría cierta explicación, ahora bien, un joven acomodado, con todo lo que necesita y con un potencial futuro prometedor, ¿qué es lo que le impulsa a realizar este tipo de prácticas?

Así pues, mientras los padres y madres echan la culpa de lo que son sus adolescentes al colegio o a la sociedad, los educadores hacen lo mismo pero al revés, y entre tanta culpa, nos olvidamos al final de lo importante, solucionar lo que nos ataña.
Los adolescentes, desde siempre, sienten la necesidad vital de empezar a definirse como individuos al marguen del grupo, de destacar, y reconocerse a sí mismos, desvinculándose de lo que les ahoga o controla, es decir, la familia.

Es una época de rompimiento, de despegue de los brazos de mamá y papá, ya no queremos que nos acompañe al colegio, ni que venga con nosotros a comprar ropa, ni en general, hacer nada de lo que él me diga o piense, y si no quiere que me haga un tatuaje, aunque a mi no me acabe de gustar, pues me lo hago y así de paso le dejo claro que soy lo suficientemente capaz de tomar mis propias decisiones, eso sí, “súbeme la paga papi”.

Son pues momentos de definición de la personalidad de cada uno, por lo que se vuelve cada vez más importante lo que piense mi amigo o lo que “mole” porque sale en la tele y todos creen que es “guay”.

Pero los jóvenes actuales poseen grandes diferencias con respecto a los de generaciones anteriores. Nuestros padres, en pleno régimen franquista, sentían la opresión civil, debían trabajar para ayudar en casa pues era época de pobreza, no tenían la ocasión de ser bombardeados por imágenes continuas que le decían que si no tenía esto o lo otro sería un desgraciado, estaban acostumbrados a tener poco y por lo tanto el recibir algo, por el simple hecho de ser novedoso, era motivo de felicidad y alegría.

Hoy en día los jóvenes, con sus mismas hormonas y acné, lo tienen todo, desde pequeños gozan de privilegios antes insospechados, a los 10 años empiezan a dar patadas a un balón con unos botines que valen 100 euros, y el que se rompan no es un problema, porque ya vendrán otros incluso más “chulos”.

Muchos padres envían el educativo mensaje a sus hijos del valor de las cosas y la responsabilidad, comprándoles una motito a su hijo quinceañero por suspender solo cinco asignaturas, y cuando además la destroza porque se le cruzó “una estúpida vieja” mientras él hacía un caballito, a la semana siguiente, ya tiene otra en la puerta esperándole, no vaya a ser que le pase algo al pobrecito andando.

Así pues, se horrorizan muchos padres y madres de que sus hijos/as sean unos derrochadores, consumistas, vividores…

Pero claro, la sociedad es muy exigente, excluyente además de crítica con la juventud. Esa misma sociedad que les enseñó, por otro lado, a ser como son.

Nuestros jóvenes, ya sean universitarios, “modulistas” o trabajadores, son unos vagos, unos comodones, unos tele-adictos, que en su vida sabrán escribir sin faltas de ortografía, y que piensan que un libro solo se puede encontrar en un museo datando de allá por el siglo XIX.

La juventud de la postmodernidad vive en un mundo de imágenes, de sonidos, de ordenadores, de teléfonos móviles, de televisión, de nuevas tecnologías en resumen, que han hecho que desde niños todo les llegue masticadito, ya transformado, interpretado, no han tenido que trabajar con la información que les llegaba, no escriben una carta, mandan un sms, no quedan por las tardes con sus amigos, chatean a través del Messenger, para qué leer un libro sobre los tigres si puedo ver un documental chulísimo en la tele, para que perder horas y horas con la lectura interminable de “El señor de los anillos”, si dentro de poco me lo echarán en el cine en cómodos capítulos…

Preocupa cada vez más la relación alcohol – diversión que tienen nuestros jóvenes, parece ser que un fin de semana está asimilado a borrachera y llegar a casa lo más tarde posible, sobre todo cuando mi padre me pone tope de llegada, porque en esos casos, aunque uno esté más aburrido que una ostra y quedándose dormido por las paredes, aguanta lo indecible para llegar más tarde y hacer una vez más muestra a mi padre de quien manda aquí.

Aun así, la sociedad sigue haciendo gala de su hipocresía cuando tilda a los adolescentes de alcohólicos o de no saber disfrutar de otra manera. Pues claro, cuando un grupo de jóvenes queda en una plaza para tomarse una cerveza por la noche son lo que son, y quizás muchos no se dan cuenta de que se limitan a copiar lo que han vivido.

Desde el principio de los tiempos, toda fiesta o celebración o reunión ha estado ligada al alcohol, solo que la que hacen los adultos está bien, y la de los jóvenes no, porque claro, a la Feria se va a ver lo caballitos pasar, y en las romerías a acompañar a la Virgen y en las celebraciones típicas de los pueblos las degustaciones se conjugan con agua mineral del manantial del río más cercano.

Lo que debería preocuparnos en este sentido son otras actitudes más relacionadas con el exceso, con la responsabilidad ética y moral de limpiar lo que uno ensucia, que no se escuchara “para eso están los de la limpieza”, que una fiesta no tuviera que acabar tantas veces en una pelea, actitudes marcadas por una educación errónea, por la falta de valores de muchos de los jóvenes postmodernistas.

Al escuchar otras opiniones en relación a la juventud del S. XXI, es muy característico, sobre todo por lo llamativo que resulta, la dificultad que encuentran los jóvenes de hoy para abandonar el nido paterno, mezcla unas veces de comodidad, otras de imposibilidad por no encontrar trabajo u otras en las que teniendo incluso trabajo el elevado precio del ladrillo unido a la precariedad de los salarios dificultan y apagan las ganas que pudieran existir en los jóvenes de volar solos.

Ésta es, sin duda, la razón de mayor peso que conlleva la denominada eternización de la juventud o adolescencia, obteniendo como resultado una gran cantidad de pseudos-adultos en la sociedad actual.

Evidentemente, la gran suma de los casos de éstos jóvenes están en el lado de los “acomodados”, son independientes, se sienten dueños y señores de sus vidas, y es lógico pues muchos de ellos superan los 30, pero viven en una pensión ideal, comida y dormitorio gratis, o muy baratito vamos, sin explicaciones, sin horas de recepción, y por supuesto, con un ambiente muy familiar, vamos como campaña publicitaria para un motel vendría de perlas.

Y claro está, si están trabajando, mientras esto sucede, llenan las arcas, de forma que si algún día se animan a dar el salto pueden hacerlo con un respaldo económico detrás, algo que por otro lado resulta vital en estos tiempos para no hipotecarse a 100 años.

Y es que realmente es cierto, la juventud de hoy en día es muy conservadora, individualista y protegida en exceso por los amplios brazos de los padres y madres, lo que genera a la postre miedos a enfrentarse a lo que sería una vida en solitario, sin financiación, y es que debe ser muy duro estar viviendo sin dar palo al agua (sobre todo en algunos casos) y tener todo lo que sale de mi boquita, para decidir que de repente, como me quiero emancipar (palabra próxima a desaparecer del vocabulario juvenil), ya no voy a poder disfrutar de todo lo que quiero, es más, voy a tener que estar haciendo milagro tras milagro para llegar a fin de mes.

A grandes rasgos hemos definido ciertas características críticas del perfil adolescente, unas de culpabilidad más directa y otras más indirectas, pero ha de quedar claro que en la gran mayoría de ellas, es una mezcla de responsabilidades, los cambios familiares y el consecuente tiempo que pasan sin miembro parental nuestros hijos/as, influye sobremanera en sus problemas, su individualismo, su falta de comunicación con la familia, su sentimiento de incomprensión, su necesidad de llamar la atención de diferentes maneras…

Pero resultaría demasiado generalista, crítico y simple quedarse con lo negativo de la juventud, o al menos de una parte de ella, pues dentro de los jóvenes existe muchísima diversidad, y también nos encontramos con muchas personas con ideales claros, interesados con lo que ocurre a su alrededor, comprometidos y críticos con lo que la sociedad ofrece y exige.

Los jóvenes, sobre todo la comunidad universitaria, suele estar relacionada con la realidad social que la envuelve, y suele alzar la voz y opinar ante actos que a su parecer resultan injustos o intolerables.

Así se la ha visto movilizarse en actos como la repulsa ante la Guerra de Irak, o las leyes de educación, por citar algunas de las últimas ocurridas.

Pero también es cierto que adolece de unidad y de fuerza, la juventud está en muchos aspectos dividida y sin ideales comunes, por lo que nunca acaba de ser un movimiento masivo que consiga grandes objetivos que muchas de estas mentes jóvenes piensan y traman.

Y sobre todo, esto se debe a que desde pequeños, las nuevas generaciones han tenido todo y casi todo lo que han deseado, y prácticamente nunca han necesitado hacer fuerza o trabajar duro para conseguir derechos o libertades, como ocurriera con la juventud de la posguerra por ejemplo.

Es una juventud conformista, adaptada a lo que le viene y no preocupada ni unida por cambiar los aspectos de la vida que le son adversos, cuna donde residen gran parte de los problemas que la ahogan, como la precariedad e inestabilidad laboral sin ir más lejos.

Álvaro Oliver
Búsqueda personalizada