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lunes, 3 de julio de 2017

GAL·LA SE SALE DE LA RAYA. JOAN TURÚ.Cuentos para el Aula. Cuentos para contar en casa.



 GAL·LA SE SALE DE LA RAYA. 
JOAN TURÚ
.facebook.Joan-Turu-
Cuentos para el Aula. Cuentos para contar en casa.


Los niños y niñas de la clase de Gal·la han dejado de dibujar porque se les ha metido una idea en la cabeza ...

¿Tú también has dejado de dibujar, o eres de los que ha decidido salir de la raya?



jueves, 2 de marzo de 2017

El Maestro que me enseñó a perder el miedo "El maestro". Eduardo Galeano


El Maestro que me enseñó a perder el miedo

"El maestro"


Sonó el teléfono. Escuché la orden:
-Te llamo para decirte que vas a ser jurado.
-¿Jurado?
-Sí, sí. Jurado de un concurso.
-Gracias por avisarme -alcancé a balbucear.
Ella tenía doce años y era alumna de la escuela de la calle Monte Caseros:
-Es un concurso de novelas. Las escribimos nosotros, los del sexto grado.
-Glup -dije.
-Te esperamos mañana -mandó.
Y fui.
Los novelistas eran un enjambre de chiquilines que hablaban todos a la vez.
El maestro Oscar, puños raídos, sueldo de faquir, los dejaba hacer. Ellos habían organizado aquel concurso de novelas, ilustradas por sus autores, y habían conseguido que un joyero del barrio donara medallitas con el nombre grabado de cada uno de los participantes.
En la ceremonia de la premiación, fue prohibida la entrada de los padres y demás adultos. Los tres jurados, el maestro Oscar, una de las autoras y yo, dimos lectura al acta, que destacaba los méritos de cada uno de los trabajos. Todos fueron premiados, y cada premio recibió una ovación y una lluvia de serpentinas.
Después, el maestro me dijo que lo bueno que tiene enseñar, está en lo mucho que se aprende:
-Nos sentimos tan unidos, que me dan ganas de dejarlos a todos repetidores.
Y una de las alumnas, que había venido a Montevideo desde un pueblo perdido en los campos, se quedó charlando conmigo. Me dijo que ella, antes, no hablaba ni una palabra, y muerta de risa me dijo que el problema era que ahora no se podía callar. Y me dijo que al maestro lo quería, lo quería muuuuuuucho, porque era él quien le había enseñado lo más importante: le había enseñado a perder el miedo de equivocarse.

viernes, 4 de noviembre de 2016

GIANNI RODARI: La palabra "llorar". Cuentos por teléfono.



GIANNI RODARI: La palabra "llorar"

Esta historia todavía no ha sucedido, pero seguramente sucederá mañana. Dice así. Mañana, una buena anciana maestra condujo a sus discípulos, en fila de dos, a visitar el museo del Tiempo Que Fue, donde se hallan recogidas las cosas de antes que ya no sirven, como la corona del rey, la cola del traje de la reina, el tranvía de Monza, etc.

En una pequeña vitrina, un poco polvorienta, había la palabra "Llorar".

Los alumnos de Mañana leyeron el cartelito, pero no lo entendieron.

- Señora, ¿qué significa?

- ¿Es una joya antigua?

- ¿Pertenecía quizás a los etruscos?
La maestra les explicó que antiguamente aquella palabra era muy empleada, y hacía daño. Les mostró un frasquito en el que guardaban unas lágrimas: quién sabe, quizás las derramó un esclavo al ser golpeado por su amo, quizás un niño que no tenía hogar.

- Parece agua -dijo uno de los discípulos.

- Pero picaba y quemaba -dijo la maestra.

- ¿La hacían hervir acaso antes de utilizarla?

En realidad, los colegiales no lo entendían, es más, ya empezaban a aburrirse. Entonces la buena maestra les acompañó a visitar otras secciones del Museo donde había cosas más fáciles de entender, como: las rejas de una prisión, un perro guardián, el tranvía de Monza, etc, cosas todas ellas que ya no existían en el feliz país de Mañana.


Cuentos por teléfono. Gianni Rodari

sábado, 29 de octubre de 2016

LOS ABUELOS Y LAS ABUELAS CUENTAN CUENTOS A SUS NIET@S SUS Y COMPAÑER@S. INFANTIL.COLEGIO ANTONIO GALA.


  LOS ABUELOS Y LAS ABUELAS CUENTAN CUENTOS A SUS NIET@S SUS Y COMPAÑER@S.
INFANTIL.COLEGIO ANTONIO GALA.
Durante este curso escolar en el que estamos trabajando los cuentos clásicos como eje de nuestros contenidos, estamos invitando a venir a los abuelos y abuelas que quieran a contar un cuento. 
¡Quiénes mejor que los abuelos y abuelas de los niños de la clase para contárselos a sus nietos y amiguitos!
Esta experiencia intergeneracional es una oportunidad de que los niños disfruten con sus mayores, intercambiando no solamente los cuentos, sino también anécdotas, ilusión, sentimiento, cariño, y un momento mágico.


Los primeros abuelos que han venido son los de Cristina y se han metido a los niños y niñas en el bolsillo.
A los niños les ha gustado mucho el cuento, y aunque muchos de ellos ya lo conocían, han seguido el argumento con atención, y ha sido una experiencia preciosa.

Nos han contado el cuento de Caperucita roja pero luego el abuelo Juan José se animó y nos contó La ratita presumida.
Muchas gracias por venir, y por vuestro cuento tan precioso y divertido.






martes, 2 de febrero de 2016

EL NIÑO QUE PUDO HACERLO...Un Cuento que debería oir todos los niños y niñas


EL NIÑO QUE PUDO HACERLO...

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.
Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El lobito bueno. José Agustín Goytisolo






Érase una vez (o El lobito bueno)


José Agustín Goytisolo 



Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.
Todas estas cosas
había una vez,
cuando yo soñaba
un mundo al revés.







Un lobito bueno. Canta Paco Ibáñez.
 Poema de José Agustín Goytisolo

jueves, 13 de noviembre de 2014

EL PEQUEÑO NIÑO. Helen E. Buckley. c


EL PEQUEÑO NIÑO
-Helen E. Buckley
Una vez un pequeño niño fue a la escuela,
era él muy pequeñito
y la escuela muy grande,
pero cuando el pequeño niño
descubrió que podría ir a su clase
con sólo entrar por la puerta del frente
se sintió feliz
y la escuela no le parecía tan grande,
después de todo.

Una mañana
estando el pequeño niño en la escuela
su maestra le dijo
Hoy vamos a hacer un dibujo
jqué bueno! pensó el pequeño niño
a él le gustaba mucho dibujar;
él podría hacer muchas cosas
leones y tigres
gallinas y vacas
trenes y botes
y sacó su caja de lápices
y comenzó a dibujar

Pero la maestra dijo: !Esperen!
no es hora de empezar
y él esperó hasta que todos parecían listos
Ahora, dijo la maestra:
vamos a dibujar flores
iqué bueno! pensó el pequeño niño
"me gusta mucho dibujar flores"
y empezó a dibujar preciosas flores
con sus lápices de colores.

Pero la maestra dijo: - iEsperen!
no es hora de empezar
yo les enseñaré como
y dibujó una flor roja con un tallo verde
aqu&i está dijo la maestra,
ahora pueden empezar.

El pequeño niño miró la flor de la maestra
y después miró la suya,
a él, le gustaba mas su flor
que la de la maestra pero no le dijo,
sólo volteó su papel
dibujó una flor roja con un tallo verde
igual a la de su maestra.
Otro día,
cuando el pequeño niño entró a su clase
la maestra dijo:
hoy vamos a hacer algo con barro,
iqué bueno! pensó el pequeño niño
"me gusta mucho el barro"
El podía hacer toda clase de cosas con el barro:
serpientes y elefantes
ratones y muñecos
camiones y carros
y entonces comenzó a estirar su bola de barro

Pero la maestra dijo, iesperen!, no es hora de empezar 
y luego esperó hasta que todos 
parecían estar preparados 
iahora!, dijo la maestra 
vamos a hacer un plato

ique bueno! dijo el pequeño niño 
"A mi me gusta mucho hacer platos" 
y comenzó a construir platos 
de distintas formas y tamaños

Pero la maestra dijo: iesperen!, yo les 
enseñare cómo.
Y ella les enseño a todos cómo hacer un profundo plato 
iaqui tienen!, dijo la maestra
ahora, ya pueden comenzar.

El pequeño niño miró el plato de la maestra
después miró el suyo
a él, le gustaba mas su plato que el de la maestra
pero no lo dijo.
convirtió sus platos de nuevo en una bola de barro y
comenzó a hacer uno profundo como el de la maestra.

Y muy pronto el pequeño niño 
aprendió a esperar a mirar y
a hacer cosas iguales a las de la maestra.
Muy pronto dejó de hacer cosas
que surgían de sus propias ideas.
entonces ocurrió que el pequeño niño y
su familia se mudó a otra casa
en otra ciudad.
y el pequeño niño comenzó a ir
a su nueva escuela
Esta escuela era más grande 
que la otra escuela 
tenia que subir grandes escaleras 
y caminar por un largo pasillo 
para llegar a sus aulas.

En su primer día de clases
El estaba allí cuando la maestra dijo:
hoy vamos a hacer un dibujo
iqué bueno! pensó el pequeño niño
y esperó que la maestra le dijera qué hacer
pero la maestra no dijo nada.
sólo caminaba dentro del salón

Cuando llegó donde el pequeño niño
ella dijo: ¿no quieres empezar tu dibujo?
si, dijo el pequeño niño, ¿qué es lo que vamos a hacer?"
yo no lo sé, hasta qué tú lo hagas dijo la maestra.
¿cómo lo hago? preguntó el pequeño niño
cómo tu quieras, contestó la maestra
"¿y de cualquier color?", preguntó el pequeño niño
de cualquier color, dijo la maestra
si todos hacemos el mismo color y el mismo dibujo,
¿cómo voy a saber de cuál es y quien lo hizo?, dijo la maestra
"yo no sé dijo el pequeño niño
y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.
-Helen E. Buckley

y, AHORA, para seguir  aprendiendo  inglés...pincha en este enlace... 


domingo, 21 de septiembre de 2014

El Águila y el Halcón.Leyenda Sioux.


El Águila y el Halcón.Leyenda Sioux. 
Cuenta una vieja leyenda sioux que una vez llegó hasta la tienda del brujo más viejo de la tribu una pareja de enamorados de la mano: Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.



- "Nos amamos", empezó el joven.

- "Y nos vamos a casar", dijo ella.

- "Y nos queremos tanto que tenemos miedo."

- "Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán."

- "Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos."

- "Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte."

- "Por favor", repitieron, "¿hay algo que podamos hacer?"

El viejo los miró y le emocionó verles tan jóvenes, tan enamorados...

- "Hay algo...", dijo el viejo después de una larga pausa. "Pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada."

- "No importa", dijeron los dos.

- "Lo que sea", ratificó Toro Bravo.

- "Bien", dijo el brujo. "Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Luego deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena."

- "Y tú, Toro Bravo", prosiguió el brujo, "deberás escalar la Montaña del Trueno y, cuando llegues a la cima, encontrar la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, atraparla sin herirla y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta... ¿Comprendísteis?"

La pareja asintió y el anciano chamán hizo un gesto indicando que no tenía más que decir. Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur. El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que, con mucho cuidado, las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron, ante la aprobación del viejo, los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos, sin duda lo mejor de su estirpe.

- "¿Volaban alto?", preguntó el brujo.

- "Por supuesto, como lo pediste... ¿y ahora?", preguntó el joven. Esperamos un sacrificio, ¿hemos de matarlos, qué hemos de hacer?"

- "No", dijo el sabio anciano. "Haced lo que os digo. Tomad las aves y atadlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayáis anudado, soltadlas y que vuelen libres."

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en el suelo. Unos minutos después, frustradas, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

- "Este es el conjuro. Jamás olvidéis lo que habéis visto. Sois como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a hacerse daño el uno al otro. Si queréis que vuestro amor perdure volad juntos pero jamás atados".





miércoles, 6 de agosto de 2014

Una grieta en el muro (Cuento: la música como herramienta de paz y convivencia)


Una grieta en el muro 
(Cuento: la música como herramienta de paz y convivencia)

Marcos estaba cansado de preguntar a su madre qué había detrás de aquel muro gris y polvoriento que veía desde la ventana de su habitación mientras ensayaba con su trompeta. Estaba cansado de recibir siempre la misma respuesta.


—Detrás del muro no hay nada —decía su mamá—. Al menos nada que le importe a un crío como tú. Ya te lo explicaré cuando seas mayor.

Su amigo Pablo le había contado historias sobre ogros, dragones y fantasmas que vivían más allá del muro donde acababa la ciudad. Aquel muro había sido construido por los antepasados de todos los niños y niñas del colegio para contener a estas criaturas fantásticas que en otro tiempo habían intentado devorarlos. Esas historias no hacían más que incrementar el interés de Marcos por aquel monstruo de piedra que lo vigilaba desde la distancia.

Algunas mañanas, cuando estaba nervioso y se despertaba tan temprano que la luz aún no había llenado el día, veía salir el sol tras aquella barrera de hormigón. “Un lugar donde nace algo tan bonito no puede ser malo”, pensaba. “Seguro que es divertido, porque el sol pasa allí toda la noche y siempre se levanta contento”.

Una tarde, no pudo aguantar más. Al salir de clase en lugar de salir a jugar se dirigió al muro. Iba canturreando para darse ánimos a si mismo, como siempre que estaba nervioso. Cuando llegó se sintió como un ratoncito encerrado en una caja de zapatos. Pero él no era un ratón y buscaría una forma de atravesar al otro lado porque, al fin y al cabo, a eso había ido hasta allí.

Marcos empezó a caminar junto al muro. Iba tocando los ladrillos para recordarse que aunque era pequeño y el muro grande, cada uno de los ladrillos era más pequeño que él. Entonces descubrió que algunos ladrillos no estaban pegados perfectamente y que se habían formado pequeñas grietas que alguien había intentado tapar para que no se pudiera ver a través de ellas.

Acercó su cara a una de las grietas y pudo ver algunas casas viejas y un campo con unas cuantas cabras y ovejas. Se sintió un poco decepcionado porque no había ni rastro de ogros ni de fantasmas. ¿Por qué era necesario, entonces, levantar un muro y evitar que alguien de la ciudad se acercase allí si solo hay animales de granja y una cuantas casas? Todo le parecía muy raro.

Siguió recorriendo el muro para encontrar otra rendija desde donde ver mejor. Tras una caminata encontró un hueco lo suficientemente grande como para meter el brazo. En ese momento le pareció oír a su abuela: “no metas la nariz donde no te llaman” y pensó que tampoco debía meter el brazo. Pero le pudo la curiosidad.

Un escalofrío recorrió su espalda cuando sintió cómo algo le agarraba fuerte de la mano. Marcos estaba a punto de gritar, pero el terror ante lo desconocido desapareció al ver que quien le agarraba la mano era una niña de su misma edad.

—¡Hola! —le dijo—. ¿Cómo te llamas?

Pero ella no respondió. Quizás también tenía miedo. Marcos se sentó en el suelo frente al muro y la niña hizo lo mismo, de forma que ambos podían mirarse a través de la rendija. Marcos comenzó a hablar, le dijo que aunque esperaba descubrir dragones se alegraba de ver que tras el muro había un mundo como el suyo, con niños curiosos como él, que querían saber qué se escondía al otro lado. Pero la niña no hacía más que encogerse de hombros. Era evidente que no entendía nada.

Marcos volvió a canturrear para tranquilizarse, como siempre que estaba nervioso. Entonces la niña del otro lado del muro se puso a cantar también. Era la misma canción que entonaba Marcos, seguro. Una de las canciones populares que le había enseñado su profesora y que siempre gustaba a su familia cuando ensayaba en casa con la trompeta. Una canción muy antigua, que conocían también sus abuelos y que todo el mundo cantaba alegremente cuando él se ponía a tocar. La niña cambiaba las palabras y cantaba en otro idioma que Marcos no entendía, pero su entonación era perfecta.

Marcos dedujo que sería mucho más antigua que aquella mole de hormigón que los separaba y su música había sobrevivido a tantos años de incomunicación. Estaba feliz: ¡por fin había descubierto qué escondía aquel muro! Eran personas iguales que él, con sus alegrías y sus tristezas, con sus esperanzas y sus miedos, sólo que a ambos los separaba un estúpido muro sucio.

La tarde siguiente regresó a la grieta del muro esperando encontrar a la niña. Esta vez llevaba su trompeta. Pensaba que si tocaba la música de la canción su nueva amiga podría cantarla. En efecto, allí estaba la niña de ojos grandes esperándole. Pero para su sorpresa, la niña había traído un clarinete. En cuanto empezó a tocar las notas de aquella canción, ella se unió a la melodía y tocaron a dúo hasta el final de la canción. Justo entonces se miraron y soltaron, también al unísono, una sonora carcajada de felicidad. Les había bastado una pequeña rendija a través de la cual mirarse, una grieta en el muro por la que pudiera pasar la música. Por fin habían podido entenderse.

Marcos volvió cada tarde a ver su nueva amiga, llevándole partituras que él mismo copiaba a mano en bonitos papeles de colores. Cada día, llegaban más y más niños y niñas a escuchar las canciones que Marcos y su amiga compartían a uno y otro lado del muro. Algunos también llevaban sus instrumentos y nuevos papeles con canciones que pasaban a través de las rendijas que iban abriendo entre los ladrillos. Cada vez había más canciones en el aire y más huecos en la pared.

Cuando la música se hizo tan poderosa que llego a oídos de los adultos se acercaron al muro temerosos. Ellos habían aprendido que aquel muro separaba dos pueblos que siempre habían estado en guerra y los protegía de los posibles ataques de sus enemigos. Pero los niños, que no sabían nada de esa guerra, habían abierto tantas rendijas en la pared que habían dejado al descubierto el “otro lado”. Un mundo donde todos los hombres y mujeres son iguales, independientemente de dónde hayan nacido o cuál sea su religión. Y aquellas rendijas se habían convertido en pasos a través del muro que, gracias al esfuerzo de los niños y niñas, ya nunca podrían volver a cerrarse.

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•Texto de Xosé Alberte López Arias e ilustración de iiago para Ayuda en Acción.
•Este material forma parte del programa educativo AHORA TOCA…
•Puedes descargar y leer el cuento en todos estos idiomas: CASTELLANO | CATALÁN | GALLEGO | EUSKERA | VALENCIANO | INGLÉS
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Ayuda en Acción y la Fundación Barenboim-Said presentan en un cuento a la música como herramienta de paz y convivencia 

Ayuda en Acción ha presentado el cuento "Una grieta en el muro" como parte central de su campaña "Música de colores". La historia, escrita en colaboración con la Fundación Barenboim-Said, proporciona un relato en torno a la capacidad de la música para establecer puentes de unión y diálogo entre personas de sociedades enfrentadas.

martes, 12 de noviembre de 2013

ABUELOS Y ABUELAS CUENTACUENTOS EN EL COLEGIO AN TONIO GALA.







ABUELOS Y ABUELAS CUENTACUENTOS EN EL COLEGIO ANTONIO GALA. 

 Con motivo del día de las personas mayores, el 1 de Octubre, las profesoras del nivel de 3 años invitan a los abuelos y abuelas a participar en contar cuentos.
 Agradecemos su participación y desde aquí animamos a todos los que esta vez no han podido asistir, que se animen pues el próximo curso también estaremos esperándolos Ellos son como libros vivientes y archivos de la familia.
 Transmiten experiencia a sus nietos y les inculcan valores. Por ello, nuestro Centro, apuesta por la figura de los abuelos resaltándola y dignificándola a partir del contexto formativo que la escuela puede brindar. En las últimas décadas, la vida de los abuelos y abuelas ha cambiado bastante. Hoy día, trabajan, tiene su círculo de amigos, son más activos. Pero la función que siempre se les ha adjudicado (leer cuentos, hacer mimos, tener más paciencia..) sigue siendo válida y muy necesaria..

 El alumnado ha disfrutado muchísimo y para ellos pienso que ha sido una experiencia muy positiva. Para su nieto o nieta ha sido difícil compartir a su abuelo o abuela ya que sus compañeros y compañeras lo aclamaban aunque al final se han sentido muy orgulloso de ello.



lunes, 7 de enero de 2013

Amigos. Cuento. Anónimo árabe




Amigos
[Cuento. Texto completo]
Anónimo árabe
Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: 

"Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro".
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: 

"Hoy mi mejor amigo me salvó la vida".
Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.


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